
El evento organizado en Avellaneda por la histórica Parrilla El Tano para celebrar sus 25 años terminó con corridas, empujones y personas saltando los cercos para llevarse una porción del sándwich gigante de 750 metros.
Lo que había sido anunciado como una fiesta gastronómica para toda la familia terminó en un verdadero descontrol en Avellaneda. El intento de realizar “el sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo”, organizado por la histórica Parrilla El Tano, derivó en corridas, empujones y escenas caóticas cuando cientos de personas derribaron las vallas de contención para lanzarse sobre la comida.
La propuesta buscaba celebrar el 25 de mayo y también los 25 años del tradicional local gastronómico de Villa Domínico. El objetivo era preparar un sándwich de aproximadamente 750 metros de largo, una marca con la que buscaban superar un récord registrado en 2011 con un bocadillo de 735 metros.
El evento comenzó cerca de las 11 de la mañana sobre la avenida Mitre al 5700 y contó incluso con difusión oficial del intendente Jorge Ferraresi. Según los organizadores, más de 30 mil personas asistieron al lugar para presenciar el armado del gigantesco matambre a la pizza montado sobre tablones y caballetes.
Sin embargo, con el correr de las horas comenzaron las quejas por las demoras en la preparación y entrega de las porciones. Muchos asistentes aseguraron haber esperado durante gran parte del día sin recibir comida, mientras en redes sociales se multiplicaban los comentarios sobre la lenta organización del evento.
El clima terminó de explotar cuando parte del público perdió la paciencia y avanzó sobre las mesas donde el sándwich ya estaba cortado para repartir. En videos que rápidamente se viralizaron puede verse cómo decenas de personas superan el vallado, empujan y toman porciones directamente de la estructura montada para el evento.
“Ya habíamos terminado el sándwich y estaba todo cortado para repartir. Pero algunos chicos se subieron a las vallas, las tiraron y la gente se abalanzó sobre las mesas”, relató Rodrigo, encargado de la parrilla, en diálogo con medios. Según aclaró, el sándwich no cayó al piso, aunque el desborde se produjo sobre todo el perímetro de seguridad.
Desde la organización remarcaron que hubo más de cien personas trabajando en la logística y lamentaron el desenlace de una jornada que llevaba meses de preparación y una fuerte inversión económica.
Tras los incidentes, la parrilla publicó un descargo en sus redes sociales en el que agradeció a quienes participaron pacíficamente del encuentro, aunque admitió que el final dejó “un sabor amargo”.
“Muchas personas comenzaron a descontrolarse, subiéndose, empujando y metiéndose directamente a sacar y comer el sándwich antes de que pudiera entregarse de manera organizada”, señalaron desde el local. Además, denunciaron que algunas personas también se llevaron elementos que formaban parte de la organización.
“Fue una falta de respeto para quienes estaban trabajando y para la gente que esperaba tranquila”, expresaron los dueños de El Tano, que pese al caos destacaron haber logrado concretar un evento histórico para el barrio y para el tradicional restaurante del sur del conurbano bonaerense.






