
La consciencia es un estado personal, íntimo y subjetivo. Aunque no podemos penetrar en la de ninguna otra persona como en la propia, estamos convencidos de que, por su comportamiento, las demás personas con las que convivimos son también seres conscientes como cada uno de nosotros. Pero, ¿podríamos estar igualmente seguros de que un ingenio artificial fuese consciente y se diera cuenta de su propia existencia y la del resto del mundo solo por su comportamiento, es decir, por su modo de interaccionar con nosotros? Veámoslo.






