
El histórico descenso del caudal del Danubio, provocado por las sucesivas olas de calor y la intensa sequía que afectan a buena parte de Europa, continúa sacando a la luz vestigios ocultos bajo sus aguas desde hace siglos. En las últimas semanas han aparecido desde buques alemanes hundidos durante la Segunda Guerra Mundial y bombas sin detonar hasta restos de un mamut lanudo. Sin embargo, el hallazgo más reciente ha sorprendido a la comunidad científica por su extraordinario valor arqueológico: los cimientos de un puente romano considerado una de las mayores obras de ingeniería de uno de los periodos más fascinantes y misteriosos de la historia mundial. El Museo Regional de Historia de Pleven, en el norte de Bulgaria, reveló este jueves que un equipo de investigadores logró documentar el pasado 4 de agosto los restos del denominado Puente de Constantino, una infraestructura que unía las dos orillas del Danubio hace más de 1.700 años. La institución calificó el puente como uno de los logros de ingeniería más impresionantes de la Antigüedad.






