
El grupo chií libanés aprendió de la guerra en Ucrania para desarrollar drones dirigidos con cable de fibra óptica que evaden las defensas de alta tecnología del ejército israelí y con los que mató e herió a varios soldados
Tres soldados israelíes, junto a un tanque, oyeron el ruido antes de ver de dónde procedía. Cuando finalmente divisaron el dron, ya era demasiado tarde. La transmisión de vídeo se interrumpió cuando el pequeño dron de fibra óptica con visión en primera persona explotó junto a ellos, matando a uno de los militares e hiriendo a otros seis.
Las imágenes de drones atacando tanques, soldados y excavadoras israelíes en el sur de Líbano se volvieron cada vez más comunes, a medida que el grupo chií Hezbolá los emplea como principal arma en su guerra asimétrica contra la ocupación israelí del sur del país árabe.
Son baratos, desechables y difíciles de esquivar. A diferencia de los drones teledirigidos, están conectados a los operadores mediante un cable de fibra óptica de muchos kilómetros de longitud que no puede ser interferido por las defensas electrónicas. Y representan un serio desafío para el Ejército israelí en su ofensiva contra la milicia libanesa.
Con los drones, Hezbolá mató a un conductor de una excavadora [que utilizan para destruir viviendas], eludió el sistema de defensa antiaérea de los tanques Merkava y atacó muchas veces a las tropas israelíes. Esta semana, un dron hirió a tres civiles, dos de ellos de gravedad, en un estacionamiento en el norte de Israel, muy cerca de la frontera libanesa, según el Ejército israelí.
Las capacidades de visión en primera persona (FPV, por sus siglas en inglés) permiten al operador pilotar los pequeños drones cargados con explosivos viendo sus propias transmisiones de vídeo y detonarlos cuando alcanzan el objetivo.
Según un oficial militar israelí, el Ejército “reconoce la amenaza de los vehículos aéreos no tripulados” y está trabajando para desarrollar “capacidades para la detección e interceptación” de los drones. La semana pasada se encargó a un alto oficial del Ejército buscar una solución para hacer frente a este reto para Israel, que también utilizó drones FPV en Líbano.
Los drones demostraron ser una herramienta eficaz para que Hezbolá cause daños a un ejército mejor equipado y financiado y para aumentar el costo de la continua presencia militar de Israel en el sur de Líbano, donde estableció una “zona de seguridad” de hasta 10 kilómetros de profundidad.
La creciente dependencia de los drones desde el alto el fuego en Líbano del 17 de abril refleja no solo nuevas tácticas en el campo de batalla, sino también la nueva configuración de la milicia chií. Hezbolá ya no puede abastecerse de armas desde Irán a través del corredor terrestre que pasaba por Siria y, en su lugar, debe fabricar sus propias armas y municiones con un presupuesto mucho menor, explicó una fuente del grupo a The Guardian. “Este desarrollo se considera parte de los esfuerzos para superar los problemas de suministro tras la interrupción de la ruta siria después de la caída de [el presidente] Bashar Al Asad a finales de 2024”, afirmó la fuente.
Este desarrollo se considera parte de los esfuerzos para superar los problemas de suministro tras la interrupción de la ruta siria a finales de 2024
El grupo recurre cada vez más a drones de bajo costo y de fabricación local. Cada dron cuesta entre 300 y 400 dólares (entre 250 y 340 euros) y se fabrica mediante la impresión 3D y componentes electrónicos disponibles en el mercado que pueden adaptarse para uso civil y militar, según la fuente.
El uso del dron FPV también indica un regreso de Hezbolá a sus raíces guerrilleras, elevando el costo de la ocupación israelí de su bastión en el sur de Líbano, después de no haber podido evitar la nueva invasión terrestre durante la guerra que Israel lanzó el 2 de marzo pasado. El grupo chií fue creado en los años 80 del siglo pasado para luchar contra la primera invasión de Israel de Líbano en 1982.






