
La selección sufrió mucho más de lo previsto para eliminar a la sorprendente Cabo Verde: necesitó un gol en el suplementario para evitar un papelón y avanzar a octavos. En una noche de calor agobiante y rendimiento opaco, el campeón dejó más dudas que certezas antes del cruce con Egipto.
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Como el sargazo que se instaló en la orilla de estas playas: así de molesta fue la resistencia de Cabo Verde, la sorpresa del Mundial. Con zozobra, sin sobrarle nada, lejos de su nivel, Argentina se clasificó para los octavos de final del Mundial luego de derrotar 3-2 a Cabo Verde en el suplementario. También como el sargazo, lo del equipo africano resultó una resistencia impensada, un escollo líquido y movedizo que por momentos pareció oscurecer el destino del campeón.
Miami no fue una fiesta, al menos en el campo de juego. Es probable que los 30 grados y la humedad asfixiante conspirasen contra el rendimiento del campeón, que nuca estuvo a gusto en la cancha. Apático y por momentos anodino, el rey de Qatar se va de la Florida preocupado y sin que le sobre nada. Algo quedó claro: si quiere avanzar, el once de Scaloni debe mejorar en su funcionamiento, en la producción de fútbol.
Cuando el murmullo de la impaciencia comenzaba a emerger, llegó la primera situación de peligro. Fue a través de Messi, como no podía ser de otra manera. Tras una larga secuencia de pases, esos fragmentos de tiempo en los que nada parece transcurrir, un pase interior de Enzo Fernandez culminó con el crack rosarino pateando algo mordido, cruzado. Fue la primera llegada, a los 15 minutos de juego. Dos minutos más tarde, un tiro libre suyo fue controlado por Vozinha.
Llegó el cooling break y había pasado poco. La atmósfera era de expectación, con poco aliento de la hinchada argentina. Hasta que el mejor defensor se combinó con el mejor delantero. Un pase exquisito de Lisandro Martínez, un poco cruzado, un poco combado, digno de un enganche, fue controlado por Messi como si estuviera jugando al fútbol 5. Su definición, al lado del hombro izquierdo del arquero, fue de un jugador total.






