
Mientras continúan las críticas por el deterioro de las prestaciones, el Gobierno desplazó a buena parte de la estructura gerencial y consolidó una nueva conducción interna encabezada por María Florencia Zicavo y Juan Cruz Montero. En el organismo interpretan los cambios como parte de una reorganización política.
Mientras el Gobierno concentra buena parte de su atención en la agenda parlamentaria del segundo semestre, otra disputa de poder avanza silenciosamente puertas adentro del PAMI. Durante las últimas semanas, la obra social de los jubilados comenzó a atravesar una serie de movimientos internos que modificaron el equilibrio de fuerzas dentro del organismo: gerentes desplazados de sus funciones, nuevos funcionarios llegados desde el Ministerio de Justicia y una conducción operativa que, según distintas fuentes consultadas por elDiarioAR, empezó a concentrarse en un reducido grupo de dirigentes con llegada directa a la Casa Rosada.
La reconfiguración ocurre en un momento particularmente delicado para el organismo. Desde abril, el PAMI quedó en el centro de las críticas por el deterioro de las prestaciones médicas, las dificultades para acceder a medicamentos y las demoras en distintos servicios, una situación que terminó exponiendo a las máximas autoridades de la institución, encabezadas por el director ejecutivo, Esteban Leguízamo, y su segundo, Carlos Zamparolo. En paralelo, el organismo puso en marcha un amplio programa de retiros voluntarios, avanzó con una reducción de su estructura y comenzó a profundizar la digitalización de numerosos trámites, medidas que también despertaron preocupación entre trabajadores y jubilados. “Está todo muy estallado, muy paralizado”, resumió una fuente con conocimiento del funcionamiento interno del organismo.






