
El presidente ruso muestra apertura al diálogo, mantiene sus condiciones de paz de máximos y espera que Kiev, Washington y Bruselas reaccionen a sus gestos.
“La guerra está llegando a su fin”. La frase, atribuida a Vladímir Putin y recogida por varios de los medios rusos presentes en la rueda de prensa que el líder del Kremlin ofreció por sorpresa al término del Día de la Victoria, empezó a reproducirse en las cabeceras internacionales.
Algunos han creído ver en aquella declaración un signo de flexibilidad por parte del presidente ruso. La demostración de que, ahora sí, Rusia se abre realmente a discutir un acuerdo con Ucrania.
A esta percepción contribuyeron dos respuestas más de Putin: la primera, sobre la disposición a reunirse con Volodímir Zelenski en un tercer país, y la segunda, poniendo encima de la mesa el nombre del excanciller alemán Gerhard Schröder como posible interlocutor de la Unión Europea con Moscú.
¿Pero qué dijo exactamente el presidente ruso? Y más importante, ¿qué quiso decir? ¿Sus palabras se pueden leer como un cambio de posición diplomática? ¿O estamos ante un nuevo intento del Kremlin de engrasar la maquinaria negociadora para que Donald Trump obligue a Kiev a firmar una paz bajo las condiciones rusas?
El discurso de Putin fue menos contundente y más enigmático de lo que el titular indica. El dirigente ruso estaba criticando a los líderes europeos, a quienes culpa del fracaso de las conversaciones de paz con Ucrania de marzo de 2022, cuando afirmó: “Prometieron ayuda y empezaron a avivar la confrontación con Rusia, que continúa hasta el día de hoy. Creo que el asunto está llegando a su fin, pero aun así, es un asunto serio”.
Con esta frase no queda claro a qué se refiere Putin. ¿Qué es lo que está llegando a su fin? ¿La guerra? ¿La confrontación entre Rusia y Europa? ¿El apoyo militar occidental a Ucrania?
Para los analistas del oficialismo ruso, más que una apertura al diálogo, lo que sugieren las palabras del líder ruso es la certeza de que su ejército pronto va a conquistar todo Donetsk. El periodista de Kommersant del pool presidencial, Andréi Kolésnikov, escribe: “El Comandante Supremo en Jefe […] cree que la toma de Sloviansk y Kramatorsk [los últimos bastiones de la región] está a la vuelta de la esquina. Después de todo, no se rendirán por sí solas. Así que no debería haber ilusiones al respecto”.
Según uno de los columnistas estrella del Moskovski Komsomólets, Mijail Rostovski, el “críptico” comentario de Putin fue “casual” y “no guarda relación directa con lo que había dicho antes”. Desde su punto de vista, de su intervención solo se desprende “una buena esperanza, positiva, pero con pocas probabilidades de materializarse durante los próximos meses”.
El analista militar Serguéi Poletáev tampoco detecta síntomas de ablandamiento en el relato del mandatario. En su canal de Telegram, asegura que Putin “está convencido de que la derrota militar de las Fuerzas Armadas ucranianas, seguida del colapso del Estado ucraniano, es inminente”. Añade que no ve “ni un solo paso atrás” en los objetivos del Kremlin, que pasan por “un cambio de régimen en Ucrania hacia uno leal a Moscú”. Y este proceso, concluye, solo puede lograrse “por la fuerza”.
El mismo presidente dejó claro cuál es el objetivo de sus tropas, minutos después: “Las Fuerzas Armadas rusas deben centrar su atención en la derrota final del enemigo”. Y, al día siguiente, su asesor, Yuri Ushakov, recalcó que cualquier acuerdo que no implique la retirada de los soldados de Kiev del Donbás “no llegará a ninguna parte, ni siquiera después de diez rondas de negociaciones”.
No hay razón para que Putin, quien hizo de esta guerra su principal legado, abandone sus exigencias clave y llegue a un acuerdo con Kiev. […] No se dejen engañar por la propaganda
Los periodistas rusos en el exilio tampoco han sido ajenos a las especulaciones sobre las declaraciones de Putin. Incluso una investigación del Dossier Center, un proyecto vinculado al opositor Mijail Jodorkovski, ha revelado un supuesto plan del bloque político del Kremlin para vender al público ruso un acuerdo de paz con Ucrania.
Se trata de un documento que advierte de los riesgos de continuar la guerra y presenta posibles escenarios de resolución del conflicto. Sin embargo, los mismos periodistas matizan que esta información solo refleja las expectativas de un determinado departamento de la administración presidencial y que se desconoce si Putin está al corriente de ello.
Anton Barbashin, editor del medio opositor Riddle, desconfía de la fuente anónima que ha filtrado esta hoja de ruta y apunta en X que nada ha cambiado para que Moscú haya rebajado repentinamente sus demandas. “No hay razón para que Putin, quien hizo de esta guerra su principal legado, abandone sus exigencias clave y llegue a un acuerdo con Kiev. […] No se dejen engañar por la propaganda”, remata.
Siguiendo con la exégesis de las respuestas de Putin en su rueda prensa, a los periodistas del entorno del Kremlin les sorprendió la formulación con la que, al parecer, indicó su voluntad de encontrarse con Zelenski.
El líder ruso dijo, al ser preguntado si el primer ministro eslovaco, Robert Fico, le había trasladado un mensaje del presidente ucraniano: “Simplemente volví a oír que la parte ucraniana, el señor Zelenski, está dispuesto a celebrar una reunión personal. […] Yo nunca me he negado. No estoy proponiendo esta reunión, pero si alguien lo hace, que venga a Moscú y nos reuniremos”.
De este fragmento, a los periodistas rusos les llamó la atención que Putin nombró por primera vez en muchos años a Zelenski por su apellido, en vez de evitar pronunciarlo. Es imposible saber si fue algo premeditado o si, simplemente, estaba parafraseando lo que había escuchado del líder eslovaco.
“Entonces dijo algo que nunca antes había dicho”, sigue el corresponsal de Kommersant. El presidente ruso añadió: “Podríamos reunirnos en un tercer país, pero solo después de que se hayan alcanzado acuerdos definitivos sobre un tratado de paz”.






