Un doble movimiento de Cristina recentra la dinámica del peronismo

elDiarioAREl Diario Ar02/08/202616 Views

La apelación de la condena de la expresidenta ante un comité de la ONU y un proyecto para reestructurar el préstamo del FMI devuelve oxígeno a los Kirchner. La fortaleza de la candidatura de Kicillof, amenazada por silencios e indefiniciones programáticas. La necesidad postergada de “jugar en varios tableros a la vez”

Hace largo tiempo —años— que Axel Kicillof y quienes acompañan su proyecto presidencial leen que los movimientos que inspira Cristina están centralmente destinados a restarles poder y proyección. A “limarlos”, como habla la política. En el último bienio, esa percepción alcanzó otra escala.

Voces muy influyentes en el gobierno provincial están convencidas de que el eje Instituto Patria-La Cámpora —hoy domiciliado en San José 1111— apuesta a perder las elecciones presidenciales del año próximo, como forma de preservar centralidad en el espectro político. La tesis indica que otro período ultraderechista, con la prolongación de una oposición disgregada y cacofónica, y la autoridad moral que dan la “proscripción” y el recuerdo nostalgioso de “los doce años”, resulta más tentador para Cristina que ser testigo de un nuevo liderazgo en el peronismo.

El demorado paso de la expresidenta, anunciado esta semana, de apelar la condena a seis años de prisión e inhabilitación política ante instancias internacionales se inscribe bajo el mismo prisma para el universo kicillofista. Ministros bonaerenses, estrategas y dirigentes territoriales interpretan que la denuncia de Cristina ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas por la persecución perpetrada por los tribunales federales es legítima, pero obedece al objetivo de dominar la escena opositora y, consecuentemente, obturar al gobernador. Nadie en el peronismo deja de ver el proceso contra Cristina como un caso agudo de lawfare, pero en La Plata analizan el tiempo elegido y el virtual anuncio de una candidatura a un tercer mandato presidencial como otro peldaño en la estrategia anti-Kicillof.

“No nos cambia nada”, fue una respuesta repetida esta semana en la gobernación bonaerense.

Como se lea, la apelación ante el Comité de la ONU pone la discusión en un terreno distinto, y combina con otra acción de Cristina y Máximo que rompe la inercia de una rutina internista agobiante. El diputado encabezó un proyecto de ley para renegociar y reencuadrar los dos monumentales préstamos del FMI concedidos en 2018 y 2025. Ambos movimientos —la apelación ante la ONU y el proyecto sobre la deuda— configuran un marco de discusión en el que el piloto automático de Kicillof parece insuficiente.

Principio de realidad

El grado de convencimiento de axelistas puros y kicillofistas tácticos sobre el antagonismo con los Kirchner como motor de acción política en el año preelectoral se apoya en un principio de realidad. El cristinismo ortodoxo ya dejó claro de todas las formas posibles que Kicillof no es su candidato, a menos que firme un pliego de condiciones, sin enmiendas.

Uno de los principales estrategas del gobernador describe un patrón cíclico. Primero parten misiles directos de voces autorizadas por la expresidenta —Teresa García, Facundo Tignanelli, Mayra Mendoza—, que cuestionan una foto, una ausencia, un dicho, un silencio y, en el fondo, la lealtad y la idoneidad de Kicillof. Las elipsis sobre “traición” son cada vez menos sutiles y la palabra se desliza sin inhibiciones en redes o en boca de dirigentes de segunda y tercera línea.

Voces muy influyentes en La Plata están convencidas de que el eje Instituto Patria-La Cámpora —hoy domiciliado en San José 1111— apuesta a perder las elecciones presidenciales del año próximo

En una variación, Máximo refuerza el concepto ante cada micrófono que se le cruza, enumera el estratega. El diputado suele dar curso a una definición que reafirma el futuro con Cristina en el centro. Por experiencia, liderazgo, capacidad y generosidad, la expresidenta —entiende su hijo— es el único factor de cohesión del peronismo. Si no es ella —porque está “proscripta” o porque simplemente no quiere—, debe ser alguien a quien le transfiera su capital simbólico, sin alterar la jefatura. La visita abnegada al departamento donde cumple prisión domiciliaria es un rito ineludible.

El tercer paso del ciclo es la manifestación de desconocer por completo por qué Kicillof está enojado.

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