

El nuevo Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, que en su primera edición ha recaído sobre el El buen mal de la argentina Samantha Schweblin como mejor libro del año, tiene una dotación de un millón de euros. Se presume que el premio busca ser una versión más “literaria” que el más “comercial” premio Planeta, dotado con la misma cantidad. En ambos casos la comidilla suele ser el montante más que los textos, muy lejos de otros premios literarios, y en un oficio frecuentemente precarizado: la literatura no da de comer. Y una de las preguntas habituales es cuánto tributan los premios literarios. Qué le queda “limpio” al autor laureado.






