
Un fútbol 5 que derivó en un asado terminó en un canto para que Sergio Massa sea candidato a presidente. El derrumbe de la imagen de Milei aceleró los tiempos políticos del peronismo, que analiza como posicionarse en el nuevo escenario electoral. La marcha de los intendentes al Ministerio de Economía.
“Brindemos porque se viene la tercera, la tercera es la vencida, Sergio”, festejaron, irónicos, un grupo de intendentes del PJ en el quincho de la Quinta de San Vicente. Sergio Massa lo escuchaba, risueño, junto al resto de los dirigentes de La Cámpora y el Frente Renovador que habían participado, más temprano, de un partido de fútbol en el Estadio Ciudad de San Vicente. El tigrense no había jugado, pero sí se había sumado como espectador y, luego, como comensal. Festejó el brindis, pero prefirió acercarse a Federico Achaval y Federico Otermín, dos de los intendentes que se posicionan para competir por la Provincia de Buenos Aires en 2027, y coreó: “Ojo que acá tenemos una interna que resolver, muchachos”.
Los primeros síntomas del desgaste de la imagen del Gobierno comienzan a ser ineludibles. El apuro de Comodoro Py por mover la causa de enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, por un lado. La reaparición de Mauricio Macri, por el otro. Y más recientemente: el regreso al fútbol 5 del peronismo bonaerense que, en charlas de asado, comienzan a discutir cómo organizarse de cara al colapso de la imagen pública de Javier Milei.
De todos los temas que se conversaron –incluidos los pases de factura del bando perdedor, el massismo, contra el ganador, el camporismo, por haber llevado ex jugadores de fútbol al partido–, hubo un punto en el que todos se pusieron de acuerdo: el derrumbe del Gobierno y la posibilidad de que la crisis política lo haga estallar por el aire. Había concejales, legisladores e intendentes de todos los espacios del PJ, excepto del kicillofismo, que solo tuvo representación a través de la presencia de Achaval. El intendente de Pilar, sin embargo, juega con autonomía, y más de un participante lo escuchó quejarse, como a todos, de los problemas financieros de la Provincia.





