
Desde hace semanas, un gigantesco Companion ocupa la fachada principal del Albertina Modern de Viena. Se trata de una de las creaciones más icónicas y repetidas del arte urbano de KAWS, el seudónimo creativo de Brian Donnelly. A medio camino entre el icónico Mickey Mouse de Disney y la representación moderna de una calavera, estos personajes ocupan espacios públicos y plantean preguntas sobre las fronteras que delimitan lo que es o no es arte. Esta en concreto, de casi ocho metros de altura y hecha de madera, hace referencia al Angelus Novus de Paul Klee y a la sensación de catástrofe y melancolía que emana del cuadro. “La tristeza, el enfado, el sentirse avergonzado o inseguro… todas esas emociones explican a KAWS”, comenta a EL PAÍS ante la escultura Angela Stief, directora del museo austriaco.





