
Mi nombre es Ignatius Farray y últimamente no me parezco conmigo mismo, o eso dice mi mujer, la cómica palmera Petite Lorena. El otro día estábamos en la cocina de casa, con los codos hincados sobre la mesa después de comer, repasando nuestra vida en pareja como si fuera un examen al que algún día nos tendremos que presentar, y ella me dijo que me ve más espabilado que nunca; sacando la basura cuando está la bolsa llena o fregando los platos cuando se acumulan, y hasta me dijo que no dejo de ponerme el perfume que ella me regaló, y que yo nunca había usado antes, ni desodorante, y que ahora no entro a la cama sin dos gotitas de ese frasquito francés.





