

El diestro francés Clemente hizo lo más sobresaliente de la tarde y su entrega le costó una estremecedora voltereta que lo mandó a la enfermería. Por fortuna, la cogida ha quedado en una luxación de codo en lugar de la cornada que se presumió en el ruedo a tenor de la aparatosidad del percance. Fue una pena, no obstante, y no solo por el accidente, sino porque estaba al final de un trasteo muy meritorio a un toro con malas pulgas, áspero e incierto de Juan Pedro Domecq.
Toros de Juan Pedro Domecq —el segundo, devuelto por inválido—, justos de presencia, y desiguales y feos de hechuras, mansos, sosos, descastados y nobles. Sobrero, de Montalvo, bien presentado, manso, encastado y con poca clase.
Uceda Leal: media atravesada y tres descabellos (silencio); media estocada (silencio).
Clemente: estocada desprendida (silencio); cogido al final de la faena del quinto. Gran ovación tras el arrastre del toro que mató Uceda de una estocada casi entera y cinco descabellos antes de que el animal se echara. Según el parte médico, no sufre cornada, sino una luxación del codo izquierdo, pendiente de estudio radiológico.
Pablo Aguado: dos pinchazos, media muy baja y dos descabellos (pitos); estocada atravesada (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. 5 de junio. Vigésimo quinto festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de "no hay billetes" (22.964 espectadores, según la empresa).





