
En el documental ‘Ask E. Jean’, la escritora E. Jean Carroll ofrece un relato sincero de su vida, su carrera y sus victorias legales sin precedentes contra Trump.
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“Si te preocupaba que te arrastraran por el barro, ¿por qué decidiste demandar a Donald Trump?”, pregunta la abogada Alina Habba.
Tranquila y serena, E. Jean Carroll se quita los lentes y responde con firmeza: “Porque me llamó mentirosa. Me llamó mentirosa. Y no podía dejarlo pasar”.
La declaración privada de Carroll de 2022 se hace pública por primera vez en Ask E. Jean, un documental de Ivy Meeropol sobre una mujer de carácter fuerte, gran resiliencia e ingenio agudo que se niega a que le asignen el papel de víctima o de figurante en el universo cinematográfico de Trump.
Carroll, de 82 años, periodista, autora y columnista, es la única mujer que venció a Trump en los tribunales, una hazaña que logró no una, sino dos veces. En 2019 denunció que él la violó en un probador de unos grandes almacenes de Manhattan a mediados de la década de 1990, lo que dio lugar a dos juicios de gran repercusión mediática.
Ask E. Jean analiza la cuestión de por qué esperó décadas para dar un paso al frente y argumenta de forma convincente que pertenece a la “generación silenciosa”, un grupo de mujeres que fueron condicionadas para soportar el comportamiento depredador de los hombres con un encogimiento de hombros y una sonrisa.
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“Nací en 1943”, explica en la película. “Somos la generación de la cabeza alta, de seguir adelante, de sonreír y aguantar. No nos quejábamos. Nunca se me habría ocurrido. De hecho, nos reíamos y seguíamos adelante. Así es como manejábamos las cosas”.
Carroll fue Miss de la Universidad de Indiana y Miss Cheerleader, se convirtió en la primera mujer editora colaboradora de la revista Playboy y escribió la combativa columna Ask E. Jean para Elle de 1993 a 2019. Presentó su propio programa de televisión por cable, escribió para una temporada de Saturday Night Live y fue autora de una biografía no autorizada de su colega, el periodista gonzo Hunter S. Thompson.
Cuando Trump abusó sexualmente de ella en un probador de Bergdorf Goodman, Carroll hizo lo que hicieron innumerables mujeres de su época: confió en amigas de confianza —la autora Lisa Birnbach y la periodista de televisión Carol Martin— y luego enterró el recuerdo en lo más profundo de su ser. Y su reacción inicial, intentar restarle importancia con una risa, se utilizó con frecuencia en su contra.
Meeropol aborda esto con empatía, mostrando cómo la risa le sirvió de escudo desesperado. “No se arrepiente de nada y muchas mujeres se reconocerán en ella”, dice a través de Zoom desde su casa en Cold Spring, Nueva York. “Por supuesto, podés intentar reírte porque es como: ‘un momento, ¿qué está pasando aquí? No quiero que esta persona se enoje’. Tiene mucho sentido, pero se distorsiona mucho por cómo hablamos de estas cosas”.
El camino de Carroll hasta los tribunales no fue premeditado. Inicialmente, escribió una lista de “hombres repugnantes” —entre los que se encontraba Trump— porque el movimiento #MeToo la había afectado profundamente, y sus lectoras le pedían consejo sobre si debían dar a conocer sus propias historias de abuso.
Fue la reacción de Trump la que encendió la mecha. De pie en el jardín de la Casa Blanca, el presidente de EEUU —que fue acusado de conducta sexual inapropiada por unas 27 mujeres, algo que él niega— la tildó de mentirosa y de “chiflada” e insistió en que “no era su tipo”. Para Carroll, que había pasado décadas forjándose una carrera basada en su credibilidad e ingenio, la difamación implacable era intolerable.
Se asoció con Roberta Kaplan, una abogada civil descrita por sus colegas como una “luchadora callejera” y una “fuerza de la naturaleza”. En 2023, un jurado declaró a Trump responsable de abuso sexual y difamación, pero no determinó que la hubiera violado, y concedió a Carroll 5 millones de dólares. Durante su declaración, se le mostró a Trump una fotografía de 1987 en la que aparecía él mismo con su primera esposa, Ivana Trump, Carroll y el entonces marido de esta, John Johnson, en un acto público en Nueva York. Trump confundió a Carroll con su exmujer, Marla Maples, lo que socavó su defensa de “no es mi tipo”.






