
En la penumbra nadie es nadie, y la música lo es todo. En un sótano del centro de Madrid, las luces bajas presagian el inicio de una interrupción entre lo que ocurre en las calles, en las pantallas e incluso en los pensamientos de los “40 locos” en la sala. Así les llama Leandro Sabino, una de las mentes creativas detrás de Pausa, sesiones de escucha que funcionan como un paréntesis de la vida hiperestimulada y que reúnen —cada 15 días— a decenas de personas a disfrutar un álbum entero en la completa oscuridad. La escucha sin distracciones (originada en Argentina) se ha extendido de forma gradual a España y ha tenido eco en otras capitales europeas y del otro lado del mundo.









