
La efeméride busca concientizar sobre la salud cerebral, promover la prevención de enfermedades neurológicas y destacar la importancia de adoptar hábitos que favorezcan el funcionamiento del cerebro a lo largo de toda la vida.
Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha impulsada por la Federación Mundial de Neurología (World Federation of Neurology) con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de prevenir las enfermedades neurológicas y promover el cuidado de uno de los órganos más complejos y fascinantes del cuerpo humano.
El cerebro es el centro de control del organismo. Regula funciones vitales como la respiración y los latidos del corazón, coordina los movimientos, procesa la información que llega a través de los sentidos y permite actividades tan complejas como pensar, aprender, recordar, comunicarse y experimentar emociones. Su correcto funcionamiento resulta indispensable para la calidad de vida de las personas.
Con un peso aproximado de 1,3 a 1,4 kilogramos en un adulto, el cerebro está formado por alrededor de 86.000 millones de neuronas, células especializadas que se comunican mediante impulsos eléctricos y señales químicas. Esta inmensa red neuronal hace posible que el organismo responda de manera rápida y coordinada a los estímulos del entorno.
Además de las neuronas, el cerebro cuenta con células de sostén llamadas glías, fundamentales para proteger, nutrir y mantener el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Aunque representa apenas cerca del 2 % del peso corporal, consume aproximadamente el 20 % del oxígeno y de la energía que utiliza el organismo, lo que refleja la enorme actividad que desarrolla de manera permanente, incluso durante el sueño.
El Día Mundial del Cerebro también busca poner el foco en las enfermedades neurológicas, que constituyen una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en el mundo.
Entre las afecciones más frecuentes se encuentran el accidente cerebrovascular (ACV), la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la esclerosis múltiple, la migraña y distintos tipos de demencias.
Los especialistas destacan que muchas de estas enfermedades pueden prevenirse o reducir su impacto mediante la adopción de hábitos saludables, el control de factores de riesgo y el acceso oportuno al diagnóstico y al tratamiento.






