

Los artesonados mudéjares originales del convento de San Bernardino de Cuenca de Campos (Valladolid, 190 habitantes) están en un palacio del magnate mediático William Randolph Hearst en California (Estados Unidos). Los nuevos, madera de hace un siglo, descansan en el suelo del viejo monasterio, cubiertos de escombros, tras colapsar las bóvedas que sostenían con apuros. El reciente derrumbe, augurado por los vecinos y por la Fundación Rehabitar, que ha tratado de evitarlo con sus escasos fondos, refleja la desatención institucional hacia el patrimonio en zonas despobladas, con frecuentes episodios similares. José Luis Sainz, presidente de la asociación, lamenta el abandono y que nunca llegó el dinero que prometió la Junta de Castilla y León (PP). Además, apunta a la despoblación como gran amenaza para el legado histórico y cultural: “El problema central es la España vacía”.








