
El 11,9% de la población argentina tiene 65 años o más. La mayor parte de los cuidados recae en las familias y en mujeres que trabajan sin registro. En los últimos dos años y medio, además, se desfinanciaron o desactivaron políticas públicas destinadas al sector. De 50 políticas de cuidado en 2023, sólo quedan 3.
Argentina atraviesa un proceso acelerado de envejecimiento y, al mismo tiempo, enfrenta un deterioro de las políticas destinadas a garantizar los cuidados de las personas mayores. La tarea recae principalmente en las familias y, cuando estas no pueden asumirla, en cuidadoras domiciliarias que en su mayoría trabajan de manera informal y sin protección social.
El 11,9% de la población argentina tiene 65 años o más, según el Censo 2022 del INDEC. Esa franja pasó de 4,09 millones de personas en 2010 a 5,37 millones en 2022: creció un 31%, más del doble que el resto de la población. El grupo de 85 años y más, el más frágil, casi duplicó su peso relativo desde 1970.
El crecimiento de la población mayor aumenta la demanda de asistencia. Pero el sistema de cuidados no acompaña ese proceso y deja a las familias frente a una oferta limitada y costosa, según los especialistas.
Uno de cada cuatro mayores de 65 años vive sin nadie más en su casa, según el Censo 2022. En la Ciudad de Buenos Aires, ese número trepa al 34%.
“En Argentina, el 36% de las personas de 80 años y más vive sola. En la Ciudad, el porcentaje asciende al 38%”, precisa la gerontóloga Mónica Roqué, de la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria y extitular del área de Adultos Mayores en el Ministerio de Desarrollo Social.






