
La oposición empieza a mostrar sus fichas en medio de la crisis del Gobierno. El gobernador tiene agenda internacional, el diputado expresó explícitamente su intención de volver a competir y el excandidato jugó al fútbol con intendentes.
Mientras el oficialismo atraviesa turbulencias, el peronismo empezó a exhibir sus primeras jugadas de cara a 2027. Sin una estrategia unificada, pero con la necesidad compartida de ordenar liderazgos, distintas figuras comenzaron a moverse en simultáneo: Axel Kicillof con agenda internacional, Juan Grabois con lanzamiento explícito y Sergio Massa con gestos de articulación territorial.
El gobernador bonaerense partirá hacia España este jueves con una agenda que combina política, economía y posicionamiento internacional. En Madrid mantendrá reuniones con empresarios y con la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, en busca de financiamiento e inversiones para la provincia de Buenos Aires, en un contexto de recorte de recursos nacionales. También presentará su libro sobre historia del pensamiento económico, en un gesto que refuerza su perfil académico.
El paso siguiente será Barcelona, donde se reunirá con el alcalde Jaume Collboni y participará de la cumbre de la Movilización Progresista Mundial, invitado por el presidente Pedro Sánchez. Allí buscará consolidar vínculos internacionales y proyectar su figura en debates globales, en línea con la construcción política que impulsa a través del Movimiento Derecho al Futuro.
En paralelo, el tablero interno sumó otra pieza: Grabois decidió dejar de lado las especulaciones y confirmó su precandidatura presidencial dentro del peronismo. Con un discurso fuertemente crítico hacia el gobierno de Javier Milei, al que acusó de aplicar un modelo de “miseria planificada”, el dirigente de Patria Grande planteó en declaraciones radiales la necesidad de dirimir liderazgos en unas PASO con un programa común.
Grabois no sólo se posicionó como candidato, sino que también buscó fijar agenda: habló de una eventual crisis de gobernabilidad, cuestionó el rumbo económico y propuso organizar el malestar social como base de una alternativa política. Al mismo tiempo, dejó abierta la puerta a una síntesis con Kicillof, aunque condicionada a la discusión de contenidos antes que de nombres.
Más silencioso, Massa eligió otro escenario para reaparecer. Un partido de fútbol en San Vicente, seguido de un asado en la histórica quinta de Juan Domingo y Eva Perón, reunió a intendentes y dirigentes que empiezan a perfilarse para la disputa bonaerense. Aunque no jugó, su presencia funcionó como señal política: el líder del Frente Renovador volvió a mostrarse como articulador.





