
La Casa Rosada confía en que el nuevo jefe de Gabinete consolide el vínculo con los mandatarios provinciales, reactive la agenda parlamentaria y deje atrás tres meses de desgaste político que paralizaron buena parte de la gestión. El nuevo rol de Ignacio Devitt.
La Casa Rosada amaneció este lunes con un clima de distensión inusual para las últimas semanas. Después de tres meses en los que prácticamente toda la conversación política quedó absorbida por la continuidad de Manuel Adorni, el Gobierno cree haber encontrado una salida que le permite, al menos por ahora, dejar atrás la crisis más prolongada de la gestión. “Ahora hay que volver a discutir gestión”, resumía un integrante de la mesa política que desde hacía semanas advertía que el caso Adorni había terminado por consumir buena parte de la energía política del oficialismo.
La sensación de cambio empezará a escenificarse desde este mismo martes cuando Adorni volverá a Balcarce 50 para iniciar el traspaso de funciones con Diego Santilli, en una transición que el Gobierno busca mostrar como ordenada y sin sobresaltos. Por la tarde, llegará la foto más importante: a las 17.30, Javier Milei —que suspendió el viaje que tenía previsto a Paraguay para participar de la Cumbre del Mercosur— le tomará juramento al exministro del Interior como nuevo jefe de Gabinete en el Salón Blanco. Horas antes, Adrián Ravier tendrá su estreno como vocero presidencial con su primera conferencia de prensa, agendada para las 11.30. En la Casa Rosada imaginan ambas imágenes como el punto de partida de una nueva etapa y el regreso a una rutina institucional que había quedado completamente eclipsada por el affaire Adorni.






