
Los cuadros que pintó Valeriano Domínguez Bécquer entre 1866 y 1867 para el antiguo Museo de la Trinidad se reúnen por primera vez en la exposición Valeriano D. Bécquer (1834-1870): los cuadros de costumbres del Museo del Prado. El encargo le había sido concedido junto con una pensión por Real Orden del 6 de febrero de 1865, pero esta se extinguió en 1868 tras el derrocamiento de Isabel II, lo que impidió al pintor terminar su tarea. Una década después, los ocho cuadros entregados hasta entonces se dispersaron por diversas instituciones.






