
El expresidente aseguró que la DEA y el Ejército buscan arrestarlo en Cochabamba. El Gobierno lo acusa de financiar movilizaciones con dinero del narcotráfico y enfrenta bloqueos, marchas y violentos enfrentamientos en distintas regiones del país.
La crisis política y social en Bolivia sumó este viernes un nuevo capítulo de extrema tensión luego de que el expresidente Evo Morales denunciara que existe un operativo conjunto entre la DEA estadounidense y el Ejército boliviano para detenerlo en las próximas horas. “Entre hoy y mañana el CIE, con la DEA, que llega de Paraguay, va a detener a Evo Morales”, afirmó el exmandatario en declaraciones a la radio cocalera Kawsachun Coca.
Sus declaraciones se producen apenas un día después de que el Gobierno de Rodrigo Paz anunciara el regreso de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) al país, con una oficina en La Paz dedicada al intercambio de inteligencia, aunque sin participación en operativos conjuntos.
La tensión escaló luego de que el vocero presidencial, José Luis Gálvez, denunciara la existencia de un “plan macabro” destinado a “romper el orden constitucional” mediante protestas, bloqueos y movilizaciones sociales que desde hace más de diez días exigen la renuncia de Paz.
Según el funcionario, el supuesto plan fue “pensado, financiado y operado” desde el Trópico de Cochabamba, principal bastión político y sindical de Morales y una de las regiones productoras de hoja de coca más importantes del país.
Gálvez sostuvo que detrás de las movilizaciones existe un “financiamiento oscuro” vinculado al narcotráfico y aseguró que esas redes buscan “hacerse del poder por la fuerza”. “Bolivia enfrenta uno de sus más grandes desafíos históricos: eliminar definitivamente los tentáculos del narcotráfico y sus redes criminales internacionales”, afirmó el vocero.






