Francesco Molinari: “Ver a Cabrera y Romero me abrió los ojos por lo buenos que eran”

La NaciónLa Nacion02/05/202622 Views

ANTALYA, Turquía. Quedó grabado a fuego en los libros del golf al ganar el Open Británico 2018, en la diabólica cancha de Carnoustie, en Escocia. Ese mismo año, en París, brilló al imponerse en todos los matches de la Copa Ryder -cuatro en pareja con Tommy Fleetwood- y en su momento fue uno de los jugadores más consistentes del mundo, con un total de tres títulos en el PGA Tour y seis en el DP World Tour.

El italiano Francesco Molinari, que llegó a encumbrarse hasta el N° 5 del ranking mundial (ahora es 261°), también tiene sangre argentina: su abuela, Ada Mosca, nació en la provincia de San Luis y se afincó en una Italia castigada por la guerra. Ahora, el hermano menor de Edoardo llegaba como una de las principales figuras del Turkish Airlines Open, pero terminó quedando fuera del corte clasificatorio después de una muy buena primera ronda. No se amargó más de la cuenta: se quedó firmando autógrafos al grupo de chicos turcos que actúan como marshalls y ya da vuelta de página.

Francesco Molinari, durante la salida de la segunda vuelta del Turkish Airlines Open

¿El golf es un deporte cruel? “Nooo, ya sé que es así, después de tanto tiempo, es lo que es, puede pasar. Me quedo contento por la manera en que jugué el jueves; este viernes solo tuve un día malo”, le confía a LA NACION con su imperturbable postura de tipo tranquilo y amable. A los 43 años, sabe que tiene una carrera “hecha” y que todo lo que venga ahora será una suerte de bonus track.

-¿Qué etapa de tu carrera estás atravesando ahora?

-Una etapa distinta, de volver aquí a Europa y de haber dejado el PGA Tour. Intentando también buscar unos ritmos que me permitan pasar más tiempo en casa con mi familia. Es un momento que me gusta, diferente de lo que he vivido hasta ahora, también divertida y que me da buenos estímulos para seguir entrenando e intentando jugar bien.

-¿La decisión de bajar el ritmo a qué se debe? Más allá de que te tocó perder la tarjeta del PGA Tour.

-Bueno, claramente un poco fue por perder la tarjeta allí. Pero también, después de 20, 21 años de carrera, es por cuestiones familiares, con los hijos que crecen y que quizás me necesitan un poco más en el hogar. También estoy un poco aburrido de los viajes después de tanto tiempo. Son muchas cosas al final que coinciden y que me han hecho tomar esta decisión.

-¿Cuál es la mentalidad que hay que tener para estar como estuviste tanto tiempo entre los mejores 50 del mundo?

-Hay que sentir una pasión muy profunda por el golf, por el deporte y para seguir con ganas de atender muchas cuestiones que sería más sencillo no realizar, como entrenarse, viajar y estar lejos de la familia. O sea… son muchas cosas que a alguien les pueden parecer difíciles, pero claro: si uno tiene el amor por esta actividad, al final eso es lo que te da las ganas de practicar y de hacer todo.

-¿Qué te cambió en tu vida el hecho de haber ganado el Open 2018 en Carnoustie?

-No me cambió mucho, la verdad. Es un sueño que se cumplió, pero en lo práctico no me ha cambiado mucho. Creo que eso también depende en gran medida del enfoque individual, de cómo uno se lo toma y de lo que hace después de concretar un objetivo así. Claramente fue un momento muy bueno para mí y para los que trabajaron conmigo en el equipo. Pero no me ha cambiado más que otras victorias en mi carrera.

CARNOUSTIE, ESCOCIA - 22 DE JULIO: Francesco Molinari, de Italia, celebra con la Jarra Claret tras ganar el 147.º Campeonato Abierto Británico de Golf en el Club de Golf de Carnoustie el 22 de julio de 2018 en Carnoustie, Escocia. (Foto de Harry How/Getty Images)

¿Te imaginabas que ibas a seguir ganando después del Open, que eso iba a ser un impulso para todavía potenciarte más como jugador? Finalmente sucedió que no pudiste volver a ganar.

-Sí, bueno: está claro que en esos momentos uno se imagina que puedan sucederse otras victorias, pero el golf es un deporte muy difícil y hay que estar muy metido; muchas cosas deben alinearse para contribuir al éxito. Pero sinceramente en ese momento no pensaba en que ganaría más majors. Ya sabía que ganar uno era complicado, y que llevarme dos sería mucho más difícil aún. Aunque francamente, quizás me esperaba algo un poco distinto los años siguientes, pero es lo que es…

CARNOUSTIE, ESCOCIA - 23 DE JULIO: Francesco Molinari, de Italia, posa con la Jarra Claret tras su victoria en el 147.º Campeonato Abierto Británico de Golf en el Club de Golf de Carnoustie el 23 de julio de 2018 en Carnoustie, Escocia. (Foto de Ross Kinnaird/R&A/R&A vía Getty Images)

-¿Cómo ganaste aquel Open? ¿Cómo diste el gran golpe?

-Si hubo un secreto es que lo tomé como cualquier otro torneo. Venía de un momento golfístico muy bueno, más allá de que había llegado esa semana a Carnoustie bastante cansado de viajes por América, Europa, América, Europa… Fueron muchos torneos seguidos. Había ganado dos títulos en los dos meses anteriores al Open y obtenido dos segundos puestos. O sea, llegué a esa semana con mucha confianza, pero de verdad muy cansado físicamente. Más que arribé aquel lunes desde los Estados Unidos y casi no pude practicar. Y de alguna forma eso me ayudó a bajar las expectativas y a jugar sin muchas aspiraciones. Y después, claro, al meterme ahí arriba del leaderboard el domingo, me ayudó mucho a tomar el valor que traía en ese momento de haber ganado torneos y de estar en una racha muy buena.

-Es un honor que te queda de por vida. No sé si la réplica de la Claret Jug está en tu casa o qué simbología del Open tenés en tu hogar como recuerdo…

-Sí, sí, tengo la réplica del trofeo en el living, en mi casa en Turín. Y sí, es algo raro. Durante el primer año, es algo que casi lo miras todos los días y lo tienes más a la vista. Ahora, sinceramente no lo miro todos los días, pero alguna vez pasando por ahí, le echo un vistazo y me trae remembranzas muy buenas. Te acuerdas de lo que pudiste cumplir: ni más ni menos que un sueño que tenía de niño, el de ganar un major. Sobre todo para un europeo, ganar el Open británico es lo más grande que hay.

-¿Qué repercusión tuviste en Italia y en qué medida valoraron tu logro?

-Ese mismo año 2018 recibí mucha publicidad y sentí bastante más éxito en el público, además que no solo fue aquel título del Open, sino otros también, como la Copa Ryder con el equipo europeo. Pero como es normal, después la gente mira a los que ganan y siempre hay alguien más que gana algo nuevo. O sea, tampoco duró tanto.

-Italia es una potencia deportiva desde siempre y ahora brilla con figuras como Jannik Sinner en el tenis y Kimi Antonelli en la Fórmula 1. Pero… ¿Qué pasa con el fútbol?

-La estoy pasando mal con eso. Como todos los fans del fútbol y como simpatizante de Inter, lo pasamos muy mal, pero la verdad es que lamentablemente hay muchos problemas internos. En el fútbol italiano tuvimos una época muy buena en los años 80′, 90′ y primeros años 2000. Pero creo que no se invirtió bien el dinero que había en esa época. Y ahora hay muchos problemas estructurales que costarían dinero solucionar. Es como un círculo del que es difícil salir. Pero a ver, no sé: quizás en unos 10, 15 años, si hacen las cosas bien, podríamos salir de ese mal momento.

4 de noviembre de 2010: Francesco Molinari, de Italia, conversa con su caddie argentino Jorge Gamarra en el hoyo ocho durante la primera ronda del HSBC Champions en el Sheshan Golf Club, en Shanghái, China. (Foto de Scott Halleran/Getty Images)

-¿Perjudicó en Italia el exceso de futbolistas extranjeros al mismo tiempo en la liga?

-No, eso no creo. Siempre ha habido extranjeros y creo que si son buenos subirán el nivel de la liga y beneficia a los italianos también. No creo que ése sea puntualmente el problema.

-¿Cuántas veces renegaste mentalmente de cuando te fuiste al agua en el hoyo 12 del Masters de Augusta 2019, que terminó ganando Tiger? Hasta ese momento, te perfilabas para ganar el torneo.

-Alguna vez lo pienso, pero quizás me costó más aceptar el error del 15, donde hice doble bogey, que el del 12. De esa semana tengo recuerdos distintos de lo que la gente pueda pensar, porque no jugué muy bien toda la semana. Empecé a chippear y andar muy bien con el putter, recuperando muy bien lo de los primeros tres días. Y está claro que a ese nivel es muy difícil ganar sin tener tu mejor juego. El domingo luché muy bien los primeros once hoyos, pero en Augusta los márgenes son muy pequeños y terminó siendo el único Masters en el que tuve verdaderas oportunidades de ganar. Y ahora que pasó bastante tiempo es un buen recuerdo porque no son muchos los que pueden decir que tuvieron una chance de obtener el Masters, así que es un torneo que recuerdo con gusto ahora. Y en un año que ganó Tiger después de tanto tiempo y con un leaderboard donde estaban todos los mejores de aquella época. Fue muy divertido haber podido estar ahí.

-¿Cómo ha sido tu relación con los argentinos a lo largo de tu carrera?

-Cuando yo empecé aquí en el circuito europeo, Pato Cabrera y Eduardo Romero figuraban arriba y estaban jugando muy bien. Por tener como amigo en común a Emanuelle Canónica, jugamos una vuelta de práctica juntos y, claro, ver jugadores así mientras yo pasaba de amateur a profesional me abrió los ojos por lo buenos que eran. Ahí me puse al tanto de lo que tenía que mejorar y trabajar para llegar al nivel de ellos. Pero la verdad que sí, he tenido y tengo una relación muy buena con varios: con Jorge Gamarra, que fue mi caddie varios años, y con el Pigu Romero también teníamos muy buena relación; ahora no lo veo desde hace tiempo.

Francesco Molinari, ejecutando un putt durante la disputa del Turkish Airlines Open

-Con Gamarra llegaste a adjudicarte varios títulos y al mismo tiempo eras un tanto gruñón con él…

-Sí, al ser yo competitivo, creo que el golf es así: no siempre saca lo mejor de nosotros en el campo, pero tuve una muy buena relación con Jorge. Así que tuvimos éxito y recopilamos títulos y buenos recuerdos.

-Cómo ves tu futuro como golfista ¿PGA Champions después de los 50 años?

-No sé. He aprendido que no se puede decir nunca en la vida, así que veré qué pasa en estos próximos siete años. He tenido la suerte de cumplir prácticamente todos los objetivos en este deporte. Es lo que decía al empezar: me gustaría encontrar una forma de balancear mejor, jugar en el Tour y pasar suficiente tiempo en casa, viajar un poco menos. Pero atención: todavía me encanta jugar al golf y me gustaría seguir teniendo buenas sensaciones, pegando la bola. Y después lo que viene, vendrá. No tengo muchas ambiciones de ganar torneos o cosas así. Claro que me gustaría, pero lo que más quiero es seguir compitiendo y disfrutando de jugar.

Podés leer la noticia haciendo clic acá

Más vistos
Cargando

Signing-in 3 seconds...

Signing-up 3 seconds...

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad