
El Presidente participó de manera inédita en la presentación de un informe de gestión y llevó a todo su gabinete. “Deslomado”, se escuchó en el recinto y hubo discusión por Palestina.
“Deslomado”, le gritó Nicolás del Caño a Manuel Adorni apenas el jefe de Gabinete ingresó al recinto de la Cámara de Diputados. Ubicado unos metros arriba de la banca del diputado del FIT, en el palco principal, Javier Milei se paró para recibirlo. El cambio de roles se hizo carne en la sesión por el informe de gestión: “Vamos Manuel”, lo respaldó el mandatario, aplaudiendo con fuerza y sonriendo. El primer presidente que participa de un informe de gestión y el primero, además, que se sacrifica para convertirse en el fusible de su jefe de Gabinete.
Martín Menem y Karina Milei organizaron una puesta en escena destinada a mostrar un Gobierno sin fisuras. Mientras Adorni daba su informe, en frente, a modo de respaldo, le sonreían todos los miembros del Gabinete nacional. El núcleo de poder ocupó el palco central: los hermanos Milei, Sandra Petovello (Capital Humano), Luis Caputo (Economía) y Pablo Quirno (Cancillería). A la izquierda, Juan Bautista Mahiques (Justicia), Alejandra Monteoliva (Seguridad) y, más al fondo, a oscuras, el armador entre las sombras, “Lule” Menem. A la derecha, Diego Santilli (Interior) y Federico Sturzenegger (Desregulación), junto a Patricia Bullrich, jefa del bloque en el Senado y un Santiago Caputo –asesor presidencial– escondido detrás de las cortinas.
Afuera del Congreso, las calles parecían una zona de guerra. Decenas de camiones de Gendarmería, de la custodia de seguridad presidencial y de la Policía Federal rodeaban el Palacio, que estaba vallado con un cordón de armazones metálicos y policías de uniforme y civil que no dejaban acercarse a dos cuadras del edificio. Había cámaras y sensores de movimiento, y los uniformados que limitaban el ingreso se movían amenazantes entre el grupo de jubilados que comenzaba a agolparse, como todos los miércoles, frente al Congreso.
“¡Chorros, narcos!”, gritaban los grupos de jubilados cada vez que algún auto atravesaba el vallado para acercarse al Congreso. A ellos no lo dejaban pasar, así que se dedicaban a cantar y gritar cada vez que pasaba un transeúnte. “Fuera Milei jefe de la casta corrupta” decía uno de los carteles que sostenían los jubilados. Otro, más al punto, rezaba: “Estas al Orni”.
El peronismo había definido una estrategia previo a la llegada de Adorni: no polemizar para evitar darle una excusa a que se victimizase y abandonase el recinto. Los diputados de Unión por la Patria quedaron últimos para hacer sus preguntas y buscarán aprovechar la instancia para preguntarle por el ajuste a jubilados y las universidades, así como el incremento de la morosidad y el cierre de empresas. Se diseñó un plan de acción con otros bloques opositores, como Provincias Unidas, y se acordó no armar un show para obligar al funcionario a responder la mayor cantidad de preguntas posibles.






