
No se sabe aún cómo fue su vida, ni la causa de su fallecimiento a una edad tan temprana. Lo que sí se conoce es que fue enterrado a propósito a la entrada de la ciudad de Ávila, a pocos metros de la puerta principal de su muralla, monumento de la Hispania romana del siglo I. Las obras de un colector para la población abulense se toparon a principios de mayo con “una tumba infantil del siglo XII, aunque no es posible saber si de un niño o una niña, y de aproximadamente un año y medio de edad”, como explica la arqueóloga municipal Rosa Ruiz por teléfono. “El enterramiento está a solo unos cinco metros del eje de la puerta de la muralla. El espacio donde se ha encontrado es del siglo IV, pero la tumba es posterior, medieval”, añade.




