
A sus 88 años, el actor español dirige e interpreta ‘El hijo de la cómica’, la adaptación que hizo de ‘El tiempo amarillo’, las memorias de su amigo Fernando Fernán Gómez.
El actor español Fernando Fernán Gómez publicó en 1990 sus memorias. Se llamaban El tiempo amarillo, y en ellas, el intérprete total del cine ibérico, contaba una vida que era un recorrido por la historia de España. Nacido en 1921, Fernán Gómez vivió los grandes acontecimientos del siglo XX que marcaron ese país. La Segunda República, el golpe de Estado, la guerra, la posguerra, la dictadura… Así hasta llegar a la ansiada democracia. Había algo en esas páginas que a José Sacristán le recordaba a su vida. Aunque había nacido años más tarde, él también fue un niño de la posguerra que encontró en el oficio de actor algo más que una forma de vida.
Quizás fuera ese uno de los motivos que los convirtió en algo más que compañeros de trabajo, en amigos que se juntaban y se contaban. Que se abrían el uno con el otro. Y quizás por eso, ahora que José Sacristán tomó su relevo como el gran actor vivo de España, decidió honrarlo llevando a las tablas aquellas memorias. Lo hace en El hijo de la cómica, que dirige e interpreta hasta el 28 de junio en el Teatro Bellas Artes de Madrid.
Desde allí irrumpe en el escenario a sus 88 años. Antes que él, su voz, anunciando que interpretará un par de escenas para la prensa antes de atender unas cuantas entrevistas en donde el actor, como siempre, dice las cosas que deberían ser de sentido común, pero no lo son. Habla de memoria, de su amigo Fernán Gómez y de la importancia de reírse en tiempos de gente como Donald Trump. Para todos ellos tiene un consejo: memoria y humor.
—Adapta El tiempo amarillo, las memorias de Fernando Fernán Gómez. Se llevaban más de diez años de edad pero, en esas memorias, en ese niño de la posguerra, ¿había algo que hablaba también de Pepe Sacristán?
—Yo ya había hablado con él de Pepe Sacristán antes de que se publicaran esas memorias. Yo estaba en este mismo teatro haciendo Las guerras de nuestros antepasados cuando se publicó la primera edición, pero yo ya había hablado con él de su abuela, de la mía, de la España de entonces, de ser actores y de las puñeterías que contiene este oficio ejercido en este puñetero país.






