
En la lista, que se filtró en internet, figuran el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, o el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Una filtración revela un club secreto fundado por Peter Thiel, el tecnomagnate admirado por Milei
Políticos de la primera línea de los dos partidos estadounidenses, funcionarios públicos de otros países, magnates de la industria tecnológica y conocidas personalidades de los medios de comunicación participan en los retiros secretos organizados por el multimillonario Peter Thiel, según se filtró en la web del propio evento.
Los encuentros, bautizados como retiros Dialog, se celebran desde 2006 y se asemejan a otras reuniones de la élite como las del grupo Bilderberg o las de Bohemian Grove, a las que acudían presidentes estadounidenses como Richard Nixon o Ronald Reagan.
De los exclusivos Dialog se sabe poco. Solo se puede acudir mediante invitación y se organizan en establecimientos de lujo por el mundo, en los que se organizan debates sobre asuntos de trascendencia internacional.
La lista pone de manifiesto la singular capacidad de los organizadores para reunir una ensalada de figuras con poder gubernamental, empresarial y cultural, si bien muchos de los nombres que figuran posiblemente asistieran a los encuentros antes de que Thiel se ligase tan estrechamente a la derecha política y el trumpismo.
La lista quedó al descubierto, parece ser que por accidente, en el código fuente de la página web de Dialog, y se podía consultar a través de una captura de Internet Archive del 15 de junio. El primero en llamar la atención sobre el detalle fue un pirata informático y activista que informó del hallazgo en la red BlueSky. The Guardian pudo confirmar que la información es verídica.
Thiel es un inversor tecnológico multimillonario conocido por su influencia política que recientemente saltó a los titulares de la prensa por una serie de discursos pseudofilosóficos sobre la identidad del anticristo y la proximidad del apocalipsis. Thiel también adquirió recientemente una gran influencia en la política conservadora, gracias a sus estrechos vínculos con Donald Trump y JD Vance, y contribuyó a financiar las campañas de los republicanos para las elecciones de mitad de legislatura de 2026.
En el listado que se filtró aparecen gobernadores estatales, senadores y congresistas tanto republicanos como demócratas, además de líderes y funcionarios públicos de Arabia Saudí, Pakistán, Reino Unido o Japón, a los que se suman columnistas de medios como el New York Times, entre muchos otros.
No está claro cuándo se inscribieron los nombres ni en qué circunstancias, ni en calidad de qué participaron en el Dialog los que aparecen.
La lista fue objeto de varias informaciones de prensa, pero no se pudo verificar si todos los integrantes tienen el mismo grado de implicación con Dialog. The Guardian contactó con algunos de ellos, y varios defendieron la organización y sus fines, que según su web son la promoción de conversaciones no ideológicas ni partidistas. Otros quisieron distanciarse a toda costa de la red y dijeron que su relación con ella es mínima o que se produjo hace ya mucho tiempo.
Entre los nombres hay funcionarios del Gobierno de Trump, como el secretario de Personal de la Casa Blanca, Will Scharf, o Jim O’Neill, el candidato propuesto por Trump para dirigir la Fundación Nacional para la Ciencia y exdirector en funciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). También figuran el gurú conservador Leonard Leo y el general en la reserva Stanley McChrystal; o figuras influyentes del poder corporativo como el presidente de OpenAI, Greg Brockman, y el billonario dueño de Tesla, Elon Musk, así como la directiva de Neuralink y madre de los hijos de Musk, Shivon Zilis. Aparecen también escritores como Sam Harris, Steven Pinker y los columnistas del New York Times Ezra Klein y Bret Stephens.
Más allá del establishment estadounidense, la lista incluye al miembro de la familia real y antiguo jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudí Turki al-Faisal; a Matt Clifford, exasesor del renunciado primer ministro británico Keir Starmer, y al diputado conservador en los Comunes Tom Tugendhat. También al consejero delegado de Kuwait Petroleum, Sheij Nawaf Al-Sabah.
En ese tipo de reuniones se fijan, cada vez más, las prioridades de actuación y las opiniones. Es aquí donde se reúnen y conforman sus opiniones las élites más poderosas, una muestra interconectada y transversal de quienes detentan los puestos más poderosos
La revista Wired descubrió, a su vez, que en el evento Dialog de 2026, que se celebrará en agosto en Dublín, se discutirá sobre energía nuclear, la III Guerra Mundial, el sexo o las sectas. No consta si los inscritos en la lista filtrada van a ser oradores, invitados o miembros de pleno derecho de la organización.
The Guardian contactó con todos los participantes mencionados en esta pieza a través de sus direcciones de correo electrónico o de las organizaciones en las que participan para preguntarles los detalles de su relación con Dialog.
“En ese tipo de reuniones —que congregan al poder financiero, tecnológico y político— se fijan, cada vez más, las prioridades de actuación y las opiniones. Es aquí donde se reúnen y conforman sus opiniones las élites más poderosas, una muestra interconectada y transversal de quienes detentan los puestos más poderosos”, dice Janine Wedel, codirectora del Centro de Investigaciones sobre Corrupción, Redes y Crimen Trasnacional de la Universidad George Mason, además de autora del libro Shadow Elite [Élite en las sombras]. “Parece que cada vez hay más foros dedicados precisamente a esto: encuentros trasnacionales de las élites políticas, financieras y tecnológicas más poderosas, todas reunidas. Me parece, en esencia, que son un problema para la democracia. Así hay que verlos”.
La filtración también desvela conexiones con otros escándalos sobre la relación entre riqueza y poder. Los correos electrónicos hechos públicos por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE.UU. indican que el otro fundador de Dialog, el emprendedor Auren Hoffman, invitó al difunto financiero y agresor sexual Jeffrey Epstein a la conferencia de 2014. Se desconoce si este asistió a alguna reunión de Dialog.
El listado menciona también a varios altos funcionarios del Gobierno de Trump: el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario del Ejército, Dan Driscoll; el secretario de Personal de la Casa Blanca, Will Scharf; y Jim O’Neill, ex secretario adjunto de Sanidad y Servicios Humanos y cofundador del programa de becas de Thiel.
Constan también los nombres de dos senadores en activo —Ted Cruz, republicano por Texas, y Cory Booker, demócrata por Nueva Jersey— junto al congresista demócrata Jim Himes. Y dos gobernadores en ejercicio: Wes Moore de Maryland y Jared Polis de Colorado, ambos demócratas.
Los demócratas son, justamente, los que más insisten en desvincularse de la organización.
El portavoz de Jared Polis, Eric Maruyana, responde a la solicitud de mayor información: “No, el gobernador Polis no es miembro de esa organización, sea lo que sea. No sabe por qué su nombre aparece ligado a ella en modo alguno o por qué figura en su página web. No recuerda haber asistido a funciones organizadas por ella y no había oído hablar de ella con anterioridad”.
El portavoz de Cory Booker David Bergstein envía a The Guardian el enlace a un mensaje en la red X en el que escribió: “Cory no tiene relación con este grupo. Cuando era alcalde asistía regularmente a conferencias e intervenía en actos, y puede que este fuese uno de ellos. No forma parte de la organización ni tiene absolutamente ningún interés en hacer nada con ellos”.
El portavoz de Wes Moore no respondió directamente a The Guardian, pero al poco de enviarle la petición para que comentase la noticia, el gobernador escribió en X: “Hace 13 años me invitaron a hablar —ante una audiencia en su mayoría desconocedora de las experiencias de millones de estadounidenses que crecieron como lo hice yo— sobre mi libro El otro Wes Moore. Esta fue mi primera y última experiencia con Dialog. Nunca me reuní con Peter Thiel. ¡No planeo hacerlo en el futuro!”.
La lista también incluye a personalidades que pasaron del sector público al privado: Robert Hur, exasesor especial; Lisa Monaco, ex fiscal general adjunta; Julian Castro, exsecretario de Vivienda; Preet Bharara, exfiscal federal de Manhattan; Mitch Daniels, exgobernador de Indiana y exrector de la Universidad de Purdue; y el general en la reserva Stan McChrystal.
McChrystal responde a una petición de comentarios por correo electrónico: “Asistí a dos eventos de Dialog hace aproximadamente una década, pero no creo que eso suponga una ‘membresía’. Me invitaron con regularidad desde entonces, pero no asistí porque estoy muy ocupado, no porque sienta nada negativo por Dialog”.
El general retirado añade: “Mi experiencia fue totalmente positiva: una reunión de personas reflexivas de todo el espectro político (mi esposa se sentó en la cena junto a un conocido político republicano) y, según recuerdo, en la reunión se debatieron casi todo tipo de temas, excepto de política. La confidencialidad se aplicaba simplemente para fomentar la franqueza”.
Concluye: “Entiendo la tentación de ver este tipo de eventos como algo que no son; según mi experiencia, necesitamos más espacios donde la gente se sienta libre de hablar abiertamente, sin la presión del escrutinio público —y, muchas veces, de la mala interpretación— de cada palabra, si queremos tender puentes para superar la división en mi país y en nuestro mundo”.
Cuando se le pregunta si está al corriente de la relación de Thiel con la organización, McChrystal escribe: “Asistió a uno en el que yo también estaba, pero [no] sé si era uno de los organizadores; parecía que simplemente asistía como todos los demás”.
“Estoy segura de que es agradable hablar de manera extraoficial y de que es bueno poder expresarse libremente, pero esas formas de crear opinión tiene un gran impacto en todos los demás, que no participamos de ellas”, dice la profesora Wedel, sobre las declaraciones de McChrystal. “Ese es el dilema en el que nos encontramos. Y solo a través de las filtraciones y de un periodismo tenaz se llegan a saber algunas de estas cosas a posteriori —y, aun así, sin tener voz ello”.
Leonard Leo, copresidente de la Federalist Society —que marcó la trayectoria del poder judicial federal— figura en la lista, al igual que los exsecretarios del Tesoro Robert Rubin y Larry Summers, quien renunció recientemente de la universidad de Harvard por su relación con Jeffrey Epstein; aparecen asimismo la exdirectora de política del Departamento de Estado Anne-Marie Slaughter, la excomisionada de la Agencia Federal del Medicamento Peggy Hamburg y el activista antitributario Grover Norquist.
Una persona conocedera del rol de Summers en Dialog afirma que este asistió a una reunión en abril.
La lista Dialog va mucho más allá de Washington. Entre los funcionarios extranjeros que forman parte de la organización se encuentran Kaja Kallas, vicepresidenta de la Comisión Europea y ex primera ministra de Estonia, y Tarō Kōno, ministro de Digitalización de Japón y exministro de Defensa. El portavoz de Kallas, Matthias Eichenlaub, escribe por correo electrónico: “La Alta Representante no es integrante de este grupo. Si se refiere a la información aparecida en la prensa de que, al parecer, habrá una reunión en Irlanda en agosto, no tenemos intención de acudir, si es que la reunión existe”.




