

El lunes, los Sheldon tenían un largo y calusoro viaje por delante, pero nada que no conocieran: casi 600 kilómetros para llegar a su querido festival de teatro de Shakespeare en Oregon. Lo hacían cada año, con sus amigos, desde su casa de San Francisco. Allí, en Ashland, habían quedado Wylie y Judith con ellos, con otros dos matrimonios, a las seis y media de la tarde, para cenar juntos en su restaurante japonés favorito. Sin embargo, nunca llegaron a destino. Les quedaban casi 200 kilómetros por delante. Sus cuerpos aparecieron en la cuneta de la carretera 5 en dirección norte pasadas las cinco y media de la tarde. El Jeep estaba en marcha. No había signos de violencia.






