
Traducciones renovadas, nuevas introducciones, cubiertas de diseño… Un renovado interés cultural impulsa el regreso de Homero, Virgilio y hasta el Evangelio
Christopher Nolan pone Hollywood a sus pies con su impecable y furiosa adaptación de ‘La Odisea’
Las librerías viven un momento singular. Los clásicos nunca desaparecieron del todo, pero sí cambiaron profundamente la forma en la que llegan al lector. Sellos históricos renuevan traducciones, revisan introducciones y actualizan sus catálogos, mientras editoriales más jóvenes apuestan por presentar estos textos con un lenguaje, un diseño y un cuidado formal alejados del tono solemne que durante décadas los convirtió, para muchos lectores, en un territorio reservado a especialistas.
Marco Aurelio o Séneca se sitúan en las mesas de novedades junto a Lucía Solla o Delphine de Vigan. El fenómeno coincide además con un contexto especialmente favorable. El estreno de La Odisea, la esperada adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, multiplicó el interés por Homero, igual que en su día Gladiator despertó una nueva curiosidad por el mundo clásico.
En Estados Unidos, universidades, museos y clubes de lectura llevan meses preparando actividades alrededor del poema épico, convencidos de que la película atraerá nuevos lectores y estudiantes, un efecto que muchos profesores ya experimentaron tras el estreno de la cinta de Ridley Scott en el año 2000. Sin embargo, reducir este resurgimiento a un simple efecto cinematográfico quizá sería quedarse en la superficie.
“En realidad, los clásicos no vuelven porque nunca se han ido”, comenta Jordi Martí, responsable de la colección Clásicos Liberados de Blackie Books. Para él, la sensación de estar viviendo una especie de boom tiene mucho que ver con que solemos fijarnos en las novedades editoriales y prestamos poca atención a esos libros que llevan décadas vendiéndose con una regularidad sorprendente.






