

No se puede entender más que como una provocación el hecho de que para abandonar la exposición Frida: The Making of an Icon (Frida: La Construcción de un Icono), en la galería Tate Modern de Londres, haya que pasar obligatoriamente por la tienda del museo, plagada de camisetas, bolsas, jarras, bisutería, velas aromáticas y hasta una tabla de monopatín con el inconfundible rostro de la artista mexicana.









