
El papa presentó personalmente “Magnifica Humanitas”, un documento inédito que coloca a la IA en el centro de la doctrina social de la Iglesia y advierte sobre sus riesgos militares, laborales y políticos.
Con una palabra que eligió con cuidado —y que definió como “fuerte”— el papa León XIV marcó el tono de lo que podría ser uno de los documentos más influyentes de su pontificado. “Desarmar”, dijo, es lo que hay que hacer con la inteligencia artificial cuando esta cae bajo lógicas de dominación, exclusión y muerte.
Este lunes, el Vaticano fue escenario de un hecho sin precedentes en la historia de la Iglesia Católica: León XIV se convirtió en el primer pontífice en presentar personalmente una carta encíclica al mundo. Los papas anteriores normalmente delegaban ese papel a los cardenales u otras figuras de alto rango.
El documento, de más de 200 páginas divididas en cinco capítulos, advierte contra las consecuencias del uso incontrolado de la inteligencia artificial y subraya que esta debe estar al servicio del hombre y no del poder.
La elección del momento no fue casual. León XIV firmó su encíclica el 15 de mayo de 2026, el mismo día en que se publicó Rerum Novarum 135 años antes, la histórica carta de León XIII que en 1891 fijó la posición de la Iglesia ante la explotación obrera de la Revolución Industrial. Al elegir el nombre León XIV, el papa Robert Prevost estableció un vínculo directo con ese legado: al igual que su antecesor respondió a las condiciones de la primera gran transformación productiva, él busca ahora hacer lo propio ante la revolución digital.
La encíclica Magnifica Humanitas fija la postura de la Iglesia ante lo que el propio pontífice describió, días después de su elección, como el mayor desafío de la época. No es un tratado técnico ni una condena de la tecnología, sino una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia.
Uno de los ejes más contundentes es el uso bélico de la IA. El papa advirtió que “delegar decisiones relativas a la vida y la muerte de seres humanos a máquinas” constituye una “espiral destructiva”. Los ataques informáticos, la manipulación de datos y las campañas de influencia orquestadas con ayuda de la inteligencia artificial pueden desestabilizar países enteros, según el texto papal, que también cuestiona el concepto de “guerra justa”.
Sobre el mercado laboral, la encíclica no es menos directa. León XIV sostiene que los enfoques tecnológicos actuales pueden “desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas”, y reclama que toda automatización vaya acompañada de “medidas verificables de protección del empleo y de recualificación”.
El documento también denuncia los costos humanos de la infraestructura digital. “En ciertas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas triturando materiales de los que se extraen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, desgastados para que el flujo de cálculo no se interrumpa”, dice el texto.
Y en materia ambiental, León XIV señala que los centros de datos que entrenan los modelos consumen “enormes cantidades de energía y agua” e influyen de forma significativa en las emisiones de dióxido de carbono, y pide “soluciones tecnológicas más sostenibles”.
El papa advierte que la IA no puede quedar bajo el control “de unos pocos”, especialmente cuando ya influye en decisiones militares, políticas, económicas y sociales. La fórmula más citada del documento es contundente: “No sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos”, y agrega que el criterio rector no puede ser el lucro, sino la dignidad de cada persona y el bien común.
Uno de los aspectos más comentados de la presentación fue la participación de Chris Olah, cofundador de Anthropic, empresa dedicada al desarrollo de inteligencia artificial. Su presencia fue interpretada como una señal de que el Vaticano busca dialogar directamente con quienes crean estas tecnologías. Durante el evento, Olah respaldó el llamado del Papa para aumentar la rendición de cuentas de las empresas tecnológicas: “Las decisiones no deberían dejarse en manos de quienes trabajan en el sector”, declaró.
“El momento de hablar sobre la inteligencia artificial es ahora. Es urgente”, dijo Anna Rowlands, teóloga de la Universidad de Durham que habló junto al papa en el lanzamiento de la encíclica.
Los expertos creen que el impacto de Magnifica Humanitas podría ser comparable al de la encíclica Laudato Si’ de 2015, en la que el papa Francisco abordó la cuestión ecológica y que desencadenó una ola de reacciones en todo el mundo.
La pregunta que León XIV deja abierta no es solo tecnológica ni religiosa. Es, en palabras de la teóloga Rowlands, una pregunta que la encíclica plantea a creyentes y no creyentes por igual: ¿qué significa ser humano en una época en la que la vida humana enfrenta un desafío sin precedentes?






