
Ante las dificultades para estudiarla en campo, científicos argentinos graban sus cantos y recurren a modelos de inteligencia artificial para generar huellas sonoras personalizadas. En coordinación con los biólogos, ganaderos de Santa Cruz aplican clausuras rotativas en las áreas donde habitan estas enigmáticas aves patagónicas y evitar que sus ganados afecten a la especie.
En las estepas de la provincia de Santa Cruz, alejada del contacto humano y sometida a bajas temperaturas, habita la gallineta chica (Rallus antarcticus), una misteriosa ave que se creyó extinta durante 40 años.
Al estar refugiada en densos humedales de la Patagonia austral, y por su carácter esquivo, resulta casi inaccesible para los científicos y, por eso, en medio de los alejados parajes, el biólogo Ignacio Roesler se preguntó: ¿cómo saber cuántas hay si casi no se dejan ver?
Con ayuda de la inteligencia artificial se viene construyendo la respuesta. Desde hace dos años, un grupo de científicos argentinos de la Fundación Macá Tobiano y el Laboratorio de Sistemas Dinámicos de la Universidad de Buenos Aires estudian los cantos de estas aves para identificar a cada individuo.
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Conforme se suman registros sonoros —hechos en campo— se va entrenando el software que distinguirá a los individuos por sus voces. Con ello, los expertos apuntan a conocer la salud de esta enigmática especie que se resiste a la extinción y que hoy está considerada como Vulnerable en la Lista Roja de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
“Como los juncales están tupidos, casi no se la puede ver. Hay que detectarlas casi exclusivamente por el sonido”, cuenta Roesler, director de la Fundación Macá Tobiano.
Se apunta a que el monitoreo masivo de cantos también permita conocer los hábitos, desplazamientos y tiempos de vida de la gallineta chica. A la par, gracias al estudio de la siringe (el órgano vocal de las aves), están construyendo modelos computacionales que recrean los sonidos de la especie y sus posibles variaciones.
Estos trabajos de laboratorio se complementan con las acciones en territorio con ganaderos locales. En la provincia de Santa Cruz se impulsan buenas prácticas de manejo, como cierres y rotación de áreas de pastoreo, para no alterar el hábitat de las gallinetas.





