
El billete de dólar estadounidense no está fabricado con papel de pulpa de madera. Según el Bureau of Engraving and Printing, la agencia federal responsable de imprimir toda la moneda del país, el sustrato de cada billete en circulación se compone de 75% algodón y 25% lino. Esa mezcla le otorga una textura característica, resistencia al agua y una vida útil muy superior a la del papel convencional. De acuerdo con datos actualizados en 2025 por la Reserva Federal, un billete de un dólar dura en promedio 7,2 años antes de ser retirado por deterioro. El papel de oficina fabricado con madera se destruiría en semanas bajo el mismo nivel de uso.
Todo el sustrato especial lo produce una única compañía: Crane Currency, con sede en Dalton, una pequeña ciudad en la región de los Berkshires, en Massachusetts.

La relación entre Crane y el gobierno federal comenzó en 1879, cuando Winthrop M. Crane ganó el contrato con el Departamento del Tesoro.
Desde entonces, según el BEP, ninguna otra empresa está autorizada a fabricar ese material: poseerlo sin autorización federal es un delito.
Crane no solo produce el sustrato, sino que también incorpora los hilos de seguridad y las marcas de agua antes de enviarlo a las imprentas federales en Washington D.C. y Fort Worth, Texas.
Según la Plains Cotton Cooperative Association (PCCA, por sus siglas en inglés), con sede en Lubbock, Texas, Crane comenzó a comprarle algodón en 2007, cuando dejó de importarlo de Turquía.
Chris Ford, gerente de ventas domésticas de PCCA, explicó que la empresa buscó deliberadamente una cooperativa porque las ganancias retornan directamente a los productores agrícolas.

Los miembros de PCCA cultivan algodón en Texas, Oklahoma, Kansas y Nuevo México.
Hay aproximadamente 1,38 billones de dólares en billetes circulando en este momento, de acuerdo con datos de la Reserva Federal. Todos recorrieron el mismo camino: campo algodonero en Texas, cooperativa en Lubbock, fábrica en Massachusetts, imprenta federal.
La cadena de producción que une a un agricultor de Texas con la moneda que circula por todo el mundo es uno de los sistemas más protegidos y menos conocidos del gobierno federal.
Cualquier cambio en el diseño o en los materiales del billete requiere autorización del Congreso y del Departamento del Tesoro.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.






