
El director ejecutivo y su segundo pusieron sus cargos a disposición este miércoles, en medio de la crisis por las prestaciones. El Ministerio de Salud no aceptó las dimisiones y la Casa Rosada decidió postergar los cambios mientras avanza una reconfiguración interna del organismo.
Mientras la Casa Rosada concentraba este miércoles todos sus esfuerzos en asegurar los votos para la sesión del Senado, otra crisis amenazó con abrir un nuevo frente para el Gobierno. Por la mañana, el director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, y su segundo, Carlos Zamparolo, pusieron a disposición sus renuncias en medio del creciente deterioro político que atraviesa la obra social de los jubilados. La noticia comenzó a circular rápidamente entre funcionarios y dirigentes del oficialismo, hasta el punto de que distintos medios dieron por consumada la salida de ambos. Sin embargo, pocas horas después llegó la desmentida. “Falso”, repetían desde distintos despachos oficiales.
Esa versión, sin embargo, solo reflejaba una parte de la historia. Según pudo reconstruir elDiarioAR a partir de distintas fuentes con conocimiento de las negociaciones, tanto Leguízamo como Zamparolo efectivamente intentaron dar un paso al costado durante la jornada del miércoles, aunque el Ministerio de Salud decidió no aceptarlo. La decisión no respondió a una ratificación de confianza en la conducción del organismo sino a una intervención política de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que ordenó poner paños fríos y postergar cualquier definición hasta que exista un esquema de reemplazos.





