
Alineado con el argumento de las alimenticias, el Gobierno oficializó su proyecto de norma para borrar con cinco años de los octógonos.
En uno de los proyectos más breves del paquete legislativo del Gobierno, Javier Milei borrar con la ley de etiquetado frontal. “Derógase la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N° 27.642.”, dice el primer artículo de la norma que entró este fin de semana en el Congreso.
El segundo artículo fija la vigencia desde la publicación en el Boletín Oficial. El tercero es el “comuníquese”. Eso es todo. La ley que tardó más de un año en aprobarse —y que la industria alimentaria intentó frenar durante todo ese tiempo— quedaría eliminada sin que ningún sistema de advertencia la reemplace.
La Ley 27.642 fue sancionada el 26 de octubre de 2021 con 200 votos a favor, 22 en contra y 16 abstenciones en la Cámara de Diputados, después de haber obtenido media sanción del Senado en octubre de 2020. Entre una cámara y la otra pasaron casi doce meses: el tiempo que la industria alimentaria, encabezada por la COPAL —la coordinadora que agrupa a más de 14.500 empresas del sector—, necesitó para presionar sobre los diputados y dilatar el tratamiento. El presidente de la COPAL, Daniel Funes de Rioja, fue explícito en ese entonces: la ley “atenta contra la productividad del sector”. La norma terminó aprobándose igual, y desde entonces obliga a estampar octógonos negros en los envases que superan los umbrales de azúcar, sodio, grasas saturadas, grasas totales, calorías, edulcorantes y cafeína —parámetros definidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS)—.






