
De regreso a Buenso Aires para presentar su disco “Cancionera”, la cantautora mexicana desplegó un puñado de sus grandes canciones con tono intimista. Tuvo una invitada sorpresa: la legendaria cantante peruana Susana Baca.
Había algo en el aire del Teatro Gran Rex antes de que Natalia Lafourcade pisara el escenario. El público que esperó su regreso con la ansiedad propia de quien extraña a alguien ya vibraba antes de que se apagaran las luces. La cantautora mexicana llegó a Buenos Aires en el marco del Cancionera Tour, la gira que acompaña su disco más reciente y que la tiene recorriendo América desde hace meses con una propuesta que prioriza la intimidad sobre el espectáculo.
El show arrancó con la intimista “Lágrimas” y no bajó la intensidad en ningún momento. Lafourcade construyó un setlist de 25 canciones que funcionó como un repaso de su carrera —de “Nunca es suficiente” a “Soledad y el mar”— sin resignar lo nuevo. “Cancionera”, “Derecho de Nacimiento” y “De todas las flores” convivieron con los clásicos con naturalidad, como si toda su obra perteneciera a un mismo universo continuo. Durante “Caminar Bonito” recibió una bandera argentina del público, gesto que el Gran Rex recibió con el calor reservado para los artistas que ya son propios.






