
A diez años de la primera movilización unificada, la UTEP, la CGT y las dos CTA encabezaron una multitudinaria peregrinación desde Liniers hasta Plaza de Mayo. En el acto cuestionaron el rumbo económico del Gobierno, reclamaron la recuperación del empleo y llamaron a fortalecer la unidad de las organizaciones populares.
A diez años de la primera movilización conjunta de los movimientos populares y las centrales sindicales, miles de personas marcharon este jueves desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, hasta Plaza de Mayo bajo la histórica consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. Convocada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), la CGT y las dos CTA, la manifestación volvió a convertirse en una de las principales expresiones de rechazo a las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei.
La columna comenzó a avanzar por la mañana luego de la tradicional bendición de herramientas de trabajo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. A lo largo del recorrido se fueron sumando organizaciones sociales, gremiales, cooperativas y movimientos territoriales hasta confluir en Plaza de Mayo, donde se instaló una feria cooperativa, se realizó un “verdurazo” con entrega gratuita de alimentos y se leyó un documento consensuado por las organizaciones convocantes.
El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien fue el primer orador, cuestionó la situación del país, afirmando que “hoy es una entrega a las grandes corporaciones” y sostuvo: “Tenemos que trabajar a pesar de las diferencias para ver cómo reconstruimos el país. Hay que lograr la unidad del pueblo”. Finalmente dijo que “hay desocupación, represión, pero estamos de pie. Tenemos que decirles Nunca más”.
El texto, leído por dirigentes mujeres de las centrales sindicales —entre ellas Leonor Cruz (CTA Autónoma) y Dina Sánchez (UTEP)—, sostuvo que el país atraviesa “uno de los momentos sociales y económicos más difíciles de las últimas décadas” y cuestionó el modelo económico del Gobierno al afirmar que “no aceptamos una Argentina para unos pocos”.
Según el documento, el actual rumbo económico “concentra la riqueza en pocas manos, privilegia la especulación financiera sobre la producción nacional y sacrifica el trabajo argentino para beneficiar a los sectores más poderosos”. También advirtió que el deterioro del salario, el aumento del costo de vida, la paralización de la obra pública y el cierre de empresas son consecuencia de decisiones políticas y no de una crisis inevitable.
Las organizaciones defendieron el trabajo registrado, los convenios colectivos, la producción nacional, la industria, las pequeñas y medianas empresas, las economías regionales y el rol del Estado para garantizar derechos sociales. También reclamaron por la situación de los jubilados, los trabajadores de la economía popular y los sectores más vulnerables.
“Marchamos por quienes perdieron su empleo. Marchamos por quienes no llegan a fin de mes. Marchamos por nuestros jubilados, por nuestros jóvenes, por la producción nacional, por la industria, por la obra pública y por la soberanía”, señalaron en el tramo final del documento, que concluyó ratificando las banderas de “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.
Entre los oradores estuvieron también María Adela Antokoletz, integrante de FEDEFAM, y Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario general de la UTEP.





