
La organización establece para este Mundial 2026 tres minutos en cada tiempo cerca del minuto 22 y la medida permite insertar a las transmisiones televisivas mensajes comerciales en medio de los partidos. Las quejas de entrenadores por cortar “el ritmo” del juego.
Las pausas de hidratación abrieron una pelea comercial dentro del Mundial de 2026. La FIFA impuso tres minutos de parate en cada parte de los 104 partidos, siempre en torno al minuto 22 de cada tiempo, y esa medida, presentada como protección para los futbolistas ante el calor, también permite a las televisoras vender anuncios en pleno partido por primera vez en varios mercados del fútbol global.
Según ESPN, los operadores comerciales podrán elegir entre pantalla partida o corte completo durante esas pausas, con límites marcados antes de que el balón vuelva a moverse. La FIFA defiende que aplicar el mismo parón en todos los partidos evita diferencias entre sedes, aunque la norma alcanzará también estadios cubiertos y ciudades frías, donde muchos aficionados y entrenadores consideran que esa pausa ya no responde a una necesidad real de hidratación.
La experiencia del Mundial de Clubes en Estados Unidos dio a la FIFA el argumento sanitario, porque varios partidos se jugaron bajo avisos meteorológicos que pedían evitar esfuerzos físicos al aire libre. Enzo Fernández, volante de Chelsea y Argentina, contó que se había sentido muy mareado bajo un calor que consideró muy peligroso -estuvo al borde del desmayo y se desplomó en mitad del partido-, mientras Enzo Maresca, entonces entrenador del Chelsea, recortó entrenamientos en Filadelfia por una alerta roja. Marcos Llorente, jugador del Atlético de Madrid, añadió tras caer ante el PSG en Pasadena que “tenía muchísimo calor” y le dolían hasta las uñas.
Con ese antecedente, la FIFA presentó la medida como una respuesta aprendida de torneos recientes y afirmó que “esta medida forma parte de un intento específico de garantizar las mejores condiciones posibles para los jugadores, aprovechando las experiencias de torneos anteriores, incluido el reciente Mundial de Clubes de la FIFA”.
La explicación del organismo dejó el bienestar en primer plano, aunque el anuncio, hecho en diciembre ante televisiones con derechos globales, reforzó la lectura comercial cuando tres meses después se conocieron las instrucciones para emitir publicidad durante los parones. La novedad no está en la presencia de patrocinadores, habituales en camisetas, vallas o retransmisiones, sino en que las cadenas podrán aprovechar una interrupción del propio partido, aludiendo a que los jugadores necesitan un descanso, para insertar anuncios, una práctica habitual en deportes como el fútbol americano, el baloncesto o el hockey, pero ajena hasta ahora al desarrollo de un encuentro de fútbol.
Durante el México-Sudáfrica inaugural, el árbitro incluso tuvo que retrasar la reanudación tras una pausa de hidratación porque FOX seguía emitiendo publicidad y los jugadores tuvieron que esperar sobre el césped.
Esta situación no debería de haberse producido. The Athletic publicó que la FIFA distribuyó pautas privadas a las cadenas para gestionar esos cortes. Los anuncios no podrán arrancar en los primeros 20 segundos tras el silbato del árbitro y la señal deberá volver al partido más de 30 segundos antes de la reanudación, de manera que queda una ventana de unos dos minutos y diez segundos. En pantalla partida, la publicidad solo podrá ser de patrocinadores oficiales de la FIFA.
La decisión no tendrá el mismo efecto en todos los países, porque ITV ha optado por no emitir anuncios durante esos descansos y la BBC ya trabaja sin publicidad. DAZN usó pantalla partida en el Mundial de Clubes, un ensayo que ahora gana recorrido en el mayor escaparate del fútbol.
El choque deportivo aparece cuando esos tres minutos dejan de servir solo para beber agua y recuperar aire. Manolo Zubiria, jefe del Mundial, explicó que el árbitro podrá adelantar la pausa si una lesión u otra interrupción llega en el minuto 20 o 21, y esa flexibilidad convierte el parón en una ventana útil para los banquillos. Los entrenadores pueden juntar al equipo, corregir posiciones y cambiar instrucciones sin esperar al descanso.
Mauricio Pochettino, seleccionador de Estados Unidos, reunió a sus jugadores alrededor de una notebook en un amistoso ante Senegal, y Xabi Alonso, ya exentrenador del Real Madrid, explicó tras ganar al Pachuca que usó la pausa de hidratación para ajustar piezas, aunque es algo que se viene haciendo de forma habitual incluso en LaLiga. La diferencia es que en el Mundial es obligatorio, aunque no haga calor y con una clara intención económica detrás.
La crítica más dura llegó de Didier Deschamps, seleccionador de Francia, tras un amistoso contra Brasil en Boston con dos pausas. El técnico dijo en televisión que “es bueno para ustedes como cadena de televisión tener un corte publicitario, pero esos tres minutos cambian el fútbol por completo”. Su queja apuntaba al ritmo del juego, porque un equipo en dominio puede ver frenada su fase de ataque sin una lesión ni una revisión arbitral.
El debate tiene un precedente jurídico en 2014, cuando jugadores preocupados por el calor y la humedad en Brasil acudieron a un tribunal laboral y consiguieron pausas automáticas al minuto 30 de cada parte si la temperatura llegaba a 32 grados. Ahora el salto es mayor, ya que el Mundial pasa a convivir con dos interrupciones fijas por partido sean las circunstancias que sean, algo que IFAB permite dentro de sus reglas para pausas de 90 segundos a tres minutos cuando hay calor y humedad.
La iniciativa tampoco se quedó en la FIFA. El 5 de marzo de 2026, Conmebol anunció pausas de hidratación de hasta 90 segundos en cada parte de los partidos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Sin embargo, existe una diferencia importante respecto al Mundial, ya que las retransmisiones no se interrumpirán para emitir publicidad. La propia confederación explica que ese tiempo servirá para mostrar con más detalle las conversaciones entre jugadores y entrenadores, mientras que en el Mundial los parones abren una nueva ventana comercial para las televisiones.






