
La ciudad de Houston quedó en el centro de un conflicto con el gobierno de Texas por una nueva ordenanza sobre controles de tránsito y la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Con Greg Abbott al frente del estado, las autoridades advirtieron que podrían retirar 110 millones de dólares en fondos si la norma no se corrige.
La polémica surgió a partir de una normativa local que se aprobó la última semana. La regla se refiere a los controles de tráfico y el uso de ese espacio para que el ICE detenga a migrantes.

Concretamente, el Departamento de Policía de Houston (HPD, por sus siglas en inglés) no retendrá a extranjeros detenidos por una falta de tránsito para que se concrete la aplicación de las leyes migratorias.
Ante ese panorama, la administración Abbott respondió. Según consignó The New York Times, el gobierno de Texas le dio a Houston una semana para que derogue la ordenanza.
Según explicó el fiscal general del Estado de la Estrella Solitaria, Ken Paxton, la interpretación oficial fue que esta medida interfiere con la aplicación de las leyes migratorias, por lo que se solicitó su cese.
La amenaza consiste en retirar los US$110 millones que Houston, entre otras cosas, utiliza para financiar a las fuerzas del orden y otros servicios públicos. La situación puso en un aprieto al alcalde demócrata John Whitmire quien debe decidir cómo proceder ante la posible falta de financiamiento.

Según el análisis, la amenaza del gobernador a Houston implica no solo que se cancele el envío de fondos estatales para lo que resta de 2026, sino que la ciudad estaría obligada también a devolver lo que ya recibió.
Mientras continúa la incertidumbre, Abbott ya congeló el envío de nuevos fondos, lo que representa una situación de emergencia para las autoridades locales. Con los US$110 millones, la ciudad financia el funcionamiento de los departamentos de policía y bomberos.
Whitmire ya advirtió que sin ese dinero se verá comprometido el normal funcionamiento de los servicios públicos de Houston. Además, también es una preocupación de cara al Mundial 2026.
Para la Copa del Mundo, donde la ciudad de Texas albergará siete partidos, la falta de fondos estatales podría comprometer los preparativos que demanda albergar encuentros del torneo mundialista.
La preocupación es que esta decisión de Abbott podría obstaculizar la planificación de seguridad y logística necesaria para un evento de este calibre.
La respuesta de Abbott ya generó un contexto de tensión interna entre el alcalde y los miembros del Concejo que impulsaron la normativa.
La nueva normativa prohíbe a los oficiales de policía detener a personas o prolongar los controles de tráfico por motivos migratorios.
En concreto, si a un conductor se lo retiene por una falta, se lo debe liberar luego de aplicarle una multa.
Aunque esto no prohíbe a los agentes del ICE intervenir en la escena, sí limita la cooperación de los agentes de Houston.






