
En el 27º aniversario de su fundación, que dio origen a una larga serie de memorables temporadas de ópera realizadas con gran empeño, Juventus Lyrica ofrece en 2026 “Madama Butterfly”, actualmente en cartel. Y en octubre llegará “Rigoletto”, siempre con preestrenos matinales gratuitos para alumnos/as de nivel medio.
Hoy mundialmente amada y figurando entre las cinco óperas más representadas, la tragedia giapponesa in due atti –tal como fue presentada en el Teatro alla Scala de Milán, en febrero de 1904– Madama Butterfly resultó un fiasco, silbada y burlada por el público. El compositor Giacomo Puccini –que venía de presentar con mucho suceso La Bohème, en 1896, y Tosca, en 1900– había partido de la pieza teatral del mismo título, de David Belasco, vista en Nueva York. A su vez, este dramaturgo escribió motivado por una historia del escritor John Luther Long, quien había conocido el caso de la joven animadora de la casa de té Ciao-San a través de una hermana que había vivido en Japón, entre 1892 y 1894.
En pleno auge del “japonismo”, pululaban este tipo de relatos que también influyeron en la ópera Iris (1898) de Mascagni, de manera que el enamoramiento ciego de Ciao-Ciao, apodada Madama Butterfly, que renuncia a las convenciones sociales y a la religión de sus mayores para ser la esposa del oficial Pinkerton, de la marina estadounidense, sonaba incitante en la época. El resto, luego del presunto casamiento y la entrega de la jovencita, todo será espera y dolor para la chica que ha de entonar una de las arias más punzantes y veneradas de todos los tiempos: Un bel di vedremo. Lo hará poco antes de suicidarse por honor, cuando Pinkerton reaparece con una “verdadera esposa americana”.






