
Aproximadamente 100.000 millones de fondos iraníes están congelados en cuentas por todo el mundo a causa de las sanciones de EEUU y se han convertido en una de las piezas clave de la negociación para poner fin a la guerra
Trump acusa a Irán de difundir términos erróneos sobre el principio de acuerdo a las “fake news”
El principio de acuerdo entre Irán y EE.UU. nunca ha estado más cerca. Prácticamente todos los términos están negro sobre blanco a expensas de los últimos detalles y la confirmación final de ambos líderes.
Los ataques de los últimos días contra Irán y las intrusiones en el espacio controlado por la República Islámica en el estrecho de Ormuz buscaban presionar a las autoridades persas para que asuman el compromiso propuesto bajo términos favorables para EE.UU.. Sin embargo, fuentes de Pakistán, occidentales e iraníes revelaron algunos detalles que son claramente favorables a Teherán, aunque EE.UU. los niega.
Uno de los puntos críticos parece ser el devenir de los activos congelados iraníes. ¿Pero de qué se está hablando en concreto?
La ruptura entre Irán y Estados Unidos e Israel retrotrae la contienda al éxito de la Revolución Islámica; es decir, al año 1979. Este no es un conflicto que nazca en 2026 ni se fraguase en los choques de 2020 o 2025, como la Guerra de los 12 Días. Estamos ante una batalla de casi medio siglo.
Como en toda disputa, las armas que los actores en liza emplean se van adaptando a sus capacidades. EE.UU. ha utilizado de manera amplia el poder que ejerce sobre gran parte del mundo, especialmente desde la caída de la Unión Soviética. Y lo que en un principio eran sanciones contra un rival, en este caso Irán, se fueron transformando en sanciones globales que obligaban a los demás países a actuar contra el actor sancionado según los deseos de EE.UU.. Es lo que se conoce como sanciones secundarias o indirectas.
La fórmula impuesta por EEUU supone que países de todo el globo, con Qatar a la cabeza, retengan enormes cantidades de dinero y activos iraníes congelados. EEUU obligó a que empresas, bancos y fondos de terceros países paralizasen importantes activos en el extranjero para minar las capacidades de la República Islámica.
En el conflicto reciente, Donald Trump aceleró a fondo para forzar al mundo a que no comerciase con Irán, de ahí que el republicano decidiese romper unilateralmente el acuerdo nuclear suscrito durante el mandato de Barack Obama y reasumir la estrategia de “máxima presión” contra el país.
Aunque muchos actores siguieron comerciando con Irán, especialmente en el ámbito energético, China fue el primero que apostó en 2026 por contrarrestar las sanciones secundarias estadounidenses que le afectan. De este modo, si otros actores decidiesen acatar la orden estadounidense de no comerciar con las refinerías chinas por mantener lazos con Irán, serían sancionados por Pekín.
La fórmula impuesta por EE.UU. supone que países de todo el globo, con Qatar a la cabeza, retengan enormes cantidades de dinero y activos iraníes congelados. EE.UU. obligó a que empresas, bancos y fondos de terceros países paralizasen importantes activos en el extranjero para minar las capacidades de la República Islámica.






