
El CEO de Palantir pasó de considerarse “neosocialista” y apoyar a Hillary Clinton a liderar el nacionalismo tecnológico de Silicon Valley y apoyar a Trump.
Las fichas argentinas en el ajedrez de Peter Thiel: quién es quién en el tablero local del tecnomagnate de Palantir
Peter Thiel fue el primer inversor externo de Facebook. Después se convirtió uno de los mayores capitalistas de riesgo de Silicon Valley. Desde entonces utiliza ese poder para atacar a la democracia. Thiel fue el primer apoyo de Donald Trump en el sector tecnológico en 2016, el autor de la mayor donación política de la historia de EE.UU., (que recibió JD Vance, actual vicepresidente de EE.UU.) y un miembro destacado de la PayPal Mafia, un grupo de empresarios con orígenes en la Sudáfrica del apartheid conocidos por su gran influencia política.
Antes de todo eso, en 2003, Peter Thiel concibió Palantir. La empresa que redefinió la vigilancia estatal y la guerra moderna. El currículum de Thiel lo convierte en el nombre obligado cuando se habla de Palantir. Sin embargo, Thiel nunca dirigió Palantir. Quien llevó a la empresa a ser uno de los proveedores clave de los bombardeos de Israel en Gaza, está ayudando al Pentágono a desarrollar armas autónomas o puso su tecnología al servicio de las redadas antiinmigración del ICE es otra persona.
Esa persona es Alexander Karp (Nueva York, 1967), el director ejecutivo de Palantir desde 2004. Es quien convirtió a la empresa en el “sistema operativo” de la vigilancia masiva y el combate. Lideró el desarrollo de la tecnología que Israel usa para localizar y bombardear supuestos sospechosos de terrorismo en Gaza y el Líbano o la plataforma que cruza los datos para que el ICE ejecute redadas masivas de familias indocumentadas en EEUU.
También la infraestructura digital que permite al Pentágono integrar IA para acelerar su “cadena de aniquilación” militar a nivel global, como lo denomina Michael Steinberger, autor de El filósofo de Silicon Valley: Alex Karp, Palantir y el auge de la vigilancia estatal (Shackleton Books). Un libro con el que Karp accedió a colaborar precisamente porque estaba molesto por la forma en la que la prensa “solía referirse a la empresa como Palantir de Peter Thiel”.






