
El portavoz buscó que las críticas de Milei al presidente brasileño no alcancen a la relación bilateral. Dijo que fue “sacado de contexto” por vaticinar una suba de la divisa norteramericana. No respondió sobre las restricciones de los acreditados en la Casa Rosada.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, tuvo que dedicar buena parte de su conferencia de prensa de este martes a desactivar dos frentes que se le abrieron al Gobierno en las últimas horas: la crisis diplomática con Brasil y la controversia generada por sus propias declaraciones sobre la evolución del dólar. También confirmó que Milei encabezará una cadena nacional para presentar los principales lineamientos de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
En relación con el conflicto bilateral, Ravier buscó bajar el tono luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva llamara a consulta a su embajador en Buenos Aires tras los insultos de Javier Milei, quien el sábado en San Pablo calificó al mandatario brasileño de “presidiario y ladrón”. El vocero reconoció que “ha habido siempre insultos de ambos lados”, pero insistió en que esos cruces responden a diferencias “ideológicas y políticas” entre ambos presidentes y no deben trasladarse al vínculo entre los dos países.
“La Argentina nunca ha llevado estas diferencias al plano diplomático”, sostuvo. En esa línea, aseguró que la Casa Rosada no prevé consecuencias institucionales derivadas del episodio. “No creemos que esto vaya a impactar en la parte diplomática. No es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos”, afirmó. Para Ravier, Milei y los Bolsonaro representan un mismo espacio político que impulsa ideas “pro-mercado”, mientras que Lula encarna un proyecto ideológico opuesto. Sin embargo, remarcó que esas diferencias no deberían alterar la relación bilateral y recordó que Argentina y Brasil continúan siendo sus principales socios comerciales dentro del Mercosur.






