
El organismo que custodia al Presidente también organiza la circulación y la visibilidad dentro del Gobierno. Los cambios de 2024 y su rol reciente lo sacaron del bajo perfil que lo caracterizó a lo largo de la historia.
“Cuando Casa Militar considere que no hay riesgo de que vuelva a haber filmaciones, los protocolos se van a ir actualizando y modificando”. La frase de Manuel Adorni, pronunciada este lunes durante su primera conferencia de prensa en más de un mes y en medio de la polémica por la restricción de circulación para los periodistas acreditados, volvió a poner en primer plano a un organismo que suele operar lejos de la escena pública, pero que en el gobierno de Javier Milei ganó centralidad política.
Dependiente de la Secretaría General de la Presidencia que comanda Karina Milei, la Casa Militar tiene a su cargo no solo la seguridad del jefe de Estado. También está bajo su órbita la organización de sus actividades oficiales y el funcionamiento logístico de la sede de Gobierno y sus dependencias. Es, en términos prácticos, el dispositivo que regula no solo la protección física del Presidente sino también la circulación cotidiana dentro de Balcarce 50, y que combina personal de las Fuerzas Armadas con cuadros civiles en tareas de gestión, coordinación y administración. Su estructura no es masiva pero sí altamente especializada: está integrada por varios centenares de efectivos —entre militares, personal de seguridad e inteligencia y equipos administrativos— distribuidos entre la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y otros dispositivos de custodia presidencial.






