
Cuba busca en la energía solar una salida para reducir los apagones derivados de la falta de combustible, que también impacta en los problemas para sembrar, recolectar y distribuir los productos del campo, en un país en el que se consume una media de 60 kilos de arroz al año por persona y en el que se está liberalizando la producción y la distribución ante la crisis.
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“Íbamos a sembrar 200.000 hectáreas este año, en Cuba nunca se había sembrado tanto, pero se nos echó todo esto encima”. Nelson González, director del Programa Nacional de Producción de Arroz del Ministerio de Agricultura, explica que desde que el bloqueo de EE.UU. a Cuba se agravara a principios de año con la asfixia petrolera, todos los procesos agrícolas se vieron agravados: para sembrar, regar, recoger, secar el arroz y llevarlo al punto de venta es imprescindible tener combustible, más allá de que las sanciones norteamericanas hacía décadas que complicaban la compra de maquinaria y repuestos.
Y todo se vio arrasado por el bloqueo de combustibles decretado por Trump desde que empezó el año: solo entró en la isla un petrolero ruso, y nada de los suministradores tradicionales de Cuba, Venezuela y México, ya sea por el secuestro de Nicolás Maduro y la tutela sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez, o por la amenaza de sanciones a cualquier país que quiera vender petróleo a la isla.
La media de consumo de arroz en Cuba se sitúa en 60 kilos al año por persona, es decir, Cuba consume alrededor de unas 600.000 toneladas al año, y en los últimos tiempos la isla produjo en torno a 100.000, lo cual la hace muy dependiente de las importaciones. Y la asfixia estadounidense dificulta las importaciones por parte del Estado, que se están viendo aplacadas por donaciones de arroz por parte de China, que pueden alcanzar las 180.000 toneladas en 2026, explica el responsable del programa de arroz en Cuba.
El campo cubano funciona de manera centralizada, con la Empresa pública de Acopio, que lidera la decisión de qué cultivar y qué precios pagar a los productores para satisfacer la cuota de producto destinado al consumo social. Lo que resta, pueden venderlo los productores a otros actores o al públíco directamente, dentro de un marco de reformas que ha llevado que una tercera parte de la economía cubana se encuentre en manos privadas, en las llamadas MIPYMES.
Todo esto se produce en un momento en que la producción agrícola ha caído un 52% entre 2018 y 2023, según datos del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana recogisdos por Efe. Todo esto se traduce en que Cuba importa hasta el 80% de los alimentos que consume, y Cuba ahora ya no tiene el dinero para hacerlo por su parón económico derivado de la falta de combustible.
En medio de toda esta tormenta perfecta, en el municipio de Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, a unos 100 kilómetros al oeste de La Habana, se está desarrollando una experiencia pionera: la explotación por parte de una empresa privada vietnamita de unas 1.000 hectáreas de terreno con una semilla de arroz importada desde el país asiático y que, de momento, está dando un rendimiento de más de siete toneladas por hectárea, muy superior a los alrededor de dos de otros arroces plantados en Cuba.
“Cuando hay los insumos, llámese diesel, fertilizantes y demás, se obtienen resultados”, explica en Los Palacios Michel Ballate, director de la Empresa Agroindustrial de Granos en Pinar del Río, sobre la explotación de la empresa vietnamita Agri-VMA, la primera de este tipo desde la Revolución, en 1959, y que tiene en usufructo la tierra de la empresa estatal cubana. Precisamente por ser una empresa privada, no tiene los problemas del Gobierno cubano para acudir a los mercados internacionales a comprar lo necesario para la producción.
Del mismo modo que en Los Palacios está trabajando la empresa vietnamita, hay numerosos productores privados que explotan las tierras estatales: “Antes la producción de arroz en Cuba era 80% estatal”, relata Nelson González. “Ahora el 90% es con productores privados, hoy tenemos 23.700 productores”, señala el directivo del Ministerio de Agricultura.
Según datos del propio Ministerio, en 2018 se logró producir 304.000 toneladas de arroz consumido, mientras que en 2025 solo se alcanzaron 111.000 toneladas, es decir, el 36%.






