
Circula estos días esta analogía en redes sociales que alcanza a las conversaciones de bar: “Cuando oyes a Mariah Carey sabes que llega la Navidad; si suena Shakira, que empieza un mundial de fútbol”. La cantante colombiana se ha convertido en la única artista que ha firmado en tres ocasiones la canción de esta competición. En la memoria de los aficionados a este deporte y de aquellos que, quieran o no, acaban sepultados en las maquinarias de marketing que envuelven estos eventos, está fijado el tema Waka Waka, de la Copa de Sudáfrica en 2010. Desde aquel momento, se produjo un punto de inflexión en la carrera de Shakira. Acostumbrada a sumar hits, amplificó su público potencial y se convirtió en el amuleto de la FIFA para contribuir al relato de que el Mundial es ese punto de encuentro para una celebración compartida, y en el que las diferencias (de todo tipo) se diluyen durante unas semanas.





