
El ministro Diego Santilli defendió la eliminación de las primarias ante mandatarios provinciales que hoy son decisivos para cualquier votación en el Congreso. La iniciativa divide aguas incluso dentro del oficialismo, donde conviven quienes buscan acelerar el debate y quienes dudan acerca de su viabilidad.
La rosca política entre la Casa Rosada y los gobernadores volvió a colarse este martes en una mesa donde, en teoría, se hablaba de otra cosa. Mientras gobernadores del Norte Grande se reunían en la sede porteña del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para discutir cuestiones vinculadas a infraestructura y desarrollo regional, el Gobierno aprovechó la ocasión para avanzar sobre una negociación política que atraviesa desde hace semanas los despachos de Balcarce 50 y las provincias: la búsqueda de apoyos para eliminar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
La presencia del ministro del Interior, Diego Santilli, no fue casual. Invitado por el gobernador catamarqueño Raúl Jalil, uno de los aliados más consistentes de Javier Milei entre los mandatarios provinciales, el funcionario llegó al encuentro con un mensaje preciso. Antes incluso de ingresar al edificio de la calle Azopardo defendió públicamente la reforma electoral impulsada por el oficialismo y dejó en claro cuál es la principal apuesta política de la Casa Rosada para los próximos meses.
“Las PASO cuestan entre 220 y 250 millones de dólares”, sostuvo Santilli, al tiempo que afirmó que “la gente no quiere votar cuatro o cinco veces”. Y agregó que el Gobierno ya trabaja para reunir los votos necesarios en el Congreso junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. “Estamos trabajando para que salga”, afirmó el ministro.






