

Pavel Talankin, de 35 años, es un proscrito en su país, un “agente extranjero”, un apestado para el Gobierno de Vladimir Putin. Su delito: haber contado cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que trabajaba para el manejo de los drones o para no tener “miedo a morir por la patria” en la “desnazificación” de Ucrania. Lo hizo en la incisiva película Mr Nobody contra Putin, con la que ganó el Oscar al mejor documental en la última edición.








