

Los artistas están cada vez más preocupados por el uso de su imagen, su voz y su talento, en general, por parte de la inteligencia artificial generativa. De ahí que, al menos hasta que haya una regulación clara por parte de los Gobiernos, traten de tomar medidas por sí mismos contra esta incipiente tecnología para protegerse de su uso y abuso. La última en hacerlo ha sido la multimillonaria superestrella del pop Taylor Swift. La cantante ha decidido registrar su voz y su imagen ante la oficina de patentes de Estados Unidos para tratar de adelantarse a las consecuencias negativas que la IA puede tener para ella y sus intereses.






