

Último de los diez conciertos de Bad Bunny en el estadio Metropolitano de Madrid. Muchas quejas. Las de Sofía, 25 años, que esta noche suma su cuarto recital: “Esto se acaba, qué pena. Todos queremos más, aunque la verdad es que ya no me queda dinero. Pero esta noche va a ser la mejor”, dice minutos antes de comenzar el espectáculo mientras se reúne con unas amigas. Alguna lleva la ya famosa pava, el sombrero de paja puertorriqueño. También quieren que esto continúe los responsables de los puestos callejeros: “Nunca pensé que vendería tantas banderas puertorriqueñas”, dice la sevillana Soledad. 640.000 entradas despachadas en una decena de llenos, a las que se suman los 110.000 de los dos días en Barcelona.









